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13/10/2007

Disco nocturno



Qué pena que le haya dedicado a Helena, precisamente un post en unos zig zags que me tomaron en la medianoche y me lanzaron a escribir porque sí. Siempre porque sí, esa es mi historia maltrecha: tengo que escribir para no ir al despeñadero.
Vamos, no es un lamento. La exquisitez no es mi faro sí o sí, ni la delicadeza o la belleza a secas.

Sonreír viene a ser como una bandera etérea.
Creo que generar un diálogo verdadero en la blogósfera merece una celebración.

Siempre he creído en los blogs personales. O en los literablogs que se leen sin que de por medio la grandilocuencia sea el signo distintivo.
Creo que soy una inconformista, una pesada, que no tiene muchas cosas que contar aparte de su vida personal, que si viene L, es tiempo de albricias, que Lima es mi ciudad querida con sus mil rostros. Sé que por eso me interesa la ficción. Ya no hay con quién hablar.
Existe el twitter que me gusta mucho y gente como Luc, que escribe allá en Buenos Aires designando páginas y páginas donde me siento a gusto y con ganas de seguir en la virtualidad. Con todo lo que desconozco, lo aprendido en este tiempo, me resulta estimulante a borbotones. Por otra parte si alguien me dijera que escribir mis vivencias personales es como encerrarme en una bola de cristal, me daría cuenta que nunca comprendió nada de lo que escribí o apenas algún post. Tengo un hijo y escribir, me arranca de todo y a la vez me enraiza en medio del remolino de los días y las noches.

No importa si a veces me encarcelo yo misma, después salgo y veo más allá de lo que parecía no me era posible mirar con mayor proyección. Desmenuzo las ideas y arremeto en algún punto, una duda, un desamorado desliz.

Los años de caminatas en grupo y a solas por la ciudad pasaron. Ya no están ellos, mis amigos.

D está enfermo. Bebía prolongadamente cada noche. Se veía tan recio. Ha bajado diez kilos. J se fue a una ciudad oculta de Estados Unidos. W vive en otro departamento del país. Otros amigos están en Europa. J (otro J) viaja y viaja. J, mi amigo más delicado y fuerte estudia arduamente música y dirige un grupo de Teatro. Además es bailarín.

La gente se dispersa después de una guerra. Sí, tengo a la guerra en la mismísima vida, clavada como algo que se ha quedado con todas sus sombras.
¿Y lo que llaman esperanza?

Debe existir otra palabra para expresar lo que no se deja destruir. Además está la vida misma con sus obliteraciones

¡no me digas que uso palabras difíciles!
¡las palabras son para usarlas!

¡brío muchachos, brío! la vida es mucho más que una filmina! Mil filminas y más.

Es posible que yo sea una situacionista a ultranza. Así que a mi manera soy una ermitaña virtual. Lo asumo. Ya no se trata de algo a lo que te ves obligado a ser. Si no que se desarrolla la posibilidad y plaaaf, lo eres.

Al final si este post parece una autodefenestración con visos de comicidad, sea.
Caleidoscopio virtual.







Apunte de Paul Pope.

03/10/2007

Matando al zombie

En la madrugada de ayer, me quedé mirando Vemon (Envenenados), film de Jim Gillespie. No sé si porque no veo muchos films de terror, esta película logró capturarme luego de pensar que no, que no era especial. Las tomas de la niebla en azul y los primeros planos de los rostros tenían una armazón de fantasías con riffs de ultrapánico.
Lo que me gustó del film, (sobretodo) es la chica que al final le da la vuelta al zombie. A diferencia de tantos films de terror donde todo culmina en muertes y no hay salida, si no sólo pavor, en Vemon, no hay happy end, mas sí hay una salida que no siendo esperanzadora, es alternativa, pujante, vigorosa.



*


Este martes fue fatal.


Hay una manera de jugar ajedrez: esperar que el oponente se equivoque. Se la pasan en esa vigilancia, haciendo jugadas de espera y al final ganan capitalizando el error ajeno. Plaaaaf, qué falta de belleza. Y de perspectiva. Ah, sólo que eso da resultado. Hay victorias que no llegan porque se luchó, si no por una estrategia de guardián.


*

Tampoco se trata de condenar y condenar. Soy alguien que mira, siempre mira... Demonios, no es que sea conciliadora a priori: la rabia haciéndose elástica mata.


*


Creo que los hogares unidos fuera de las neurosis agudas son benéficos para los hijos. Y mucho más si los prejuicios no tienen cabida en la cotidianidad.

Querría que A tuviera eso: un hogar unido.

Querer lo imposible.


*


Suele interpretarse a la disciplina como una coerción. La cuestión es autodisciplinarse. Cuando eso se logra, creo que el camino hacia determinado objetivo está abierto. Por ejemplo mi caso: en una mirada superficial, se me vería caótica. Escribo a deshoras, sin orden alguno. Lo que sucede es que diariamente escribo, sean unas líneas, o más de una página.

Allí está el quid y no me ufano. No hay de qué ufanarse.

Hay oquedad y algunos brillos pasajeros si lo piensas más, si te atreves a remover el terreno de las palabras.


*

Ahora mi banda sonora es el idioma inglés de los films emitidos en la madrugada. Veo a Nataska Kinski subiendo a un avión y nubes inmensas perfilan un cielo matinal. Ella habla de un pene ambulante y el avión gira hasta que Charlie Sheen se da cuenta que ella ha desaparecido y se lanza raudamente en el celeste aire. Draaaam.

Paracaídas en rojo.

Voy a dormir.

24/09/2007

Aleatorio


En la línea final de un post anterior, le declaraba mi cariño a J a quien no veo hace unos meses. No sé qué pasaría si nos reuniríamos nuevamente con una cervezas heladas, y la banda aparte de los filorockers fanzineros que solíamos rodear a J cuando éramos unos chiquillos en pos de experimentaciones. Ese tipo de vivencias que te hacen crecer dejando a la inocencia atrás. Oh, no voy a ponerme nostálgica, aunque sí, se ha colado un poco la garra de la nostalgia y no es tan fácil librarse de ella.
Sigo: J es un hombre que se molesta fácilmente como también se alegra hasta las carcajadas. LLamarle pasional no basta. J es de esa clase de individuos a los que se ama hasta que te das cuenta que la amistad pende de una frágil frontera. ¿Les ha sucedido lo de no puedo vivir sin ti ni tampoco vivir contigo?

Todo eso tiene su cuota de patetismo. Y no debo temer ser cursi. Qué importa. Lo que interesa es decir lo que uno piensa sin demasiados reparos, o es que eso es válido para mí y no necesariamente para todos. Porque cuando dices que definitavamente eso es así y de ninguna manera como el otro cree, posiblemente tienes razón cuando se trata de ecuaciones, trigonometría o los datos biográficos de un filósofo que ya se murió (por dar un ejemplo sin atisbos macabros ni nada que se le parezca) y considerando que eres tú la que sobretodo está empapada de estas materias. Algo así como alucinar que eres quien sienta la cátedra.
Pensaba en J y me enredé en un collage mental, con Magritte en azul, con cafeteras relucientes, servilletas rojas, y como una intrusión, la cara de Fujimori en su celda, mirando Los Soprano, con un café caliente y una frazada sobre las piernas.

Por contraposición, J se vuelve inolvidable en sus rabietas y en sus estallidos alegres. Sé que le gustaría leer este post y escuchar este tema (él ama los discos de Charlie Parker y de toda la pléyade jazzística) en una combinación virtual con What's my name.

All the Cats Join in.mp3


Si J hubiera visto y escuchado a Luc, se habría enamorado hasta los huesos, de su elegancia y de su bello rostro cual esteta re-conocido. E inmediatamente la estaría dibujando en ese impulso suyo, de dibujar lo que captura su atención. Una de esos impulsos suyos tan marcados.


A y yo vimos a Luc el sábado y fuimos felices. Ella siempre tiene unos detalles hermosos para nosotros. Caminamos por el malecón de Miraflores y conversamos sobre faros, gente amiga, su vida en Nueva York, sobre la casa de su madre que estaba en una esquina, una casa donde vivió la infancia en Miraflores y sobre las 100 cuadras que caminó cuando fue el atentado de las torres gemelas, en medio del humo y los llantos, de M y el amigo que se fue para siempre. De diseños y puentes, de cómo ha crecido A el ajedrecista y de nosotras. Antes habíamos tomado desayuno en una pastelería agradable, cerca del departamento alquilado por estos días en los que estuvo en Lima.
Cuando volvimos, Luc preparó té. A estaba contento con su robot bionic y Luc con el dibujo de A, a su vez linda sonriendo.
Estuve pensando que será preferible no le hable más a mi niña musa sobre su belleza. Creo que es tan evidente su esplendor, que resulta innecesario decírselo. Si aprende a valorar el intelecto y la alegría, eso será lo que la distinga. Sin duda.


Café: no lo pedí cuando Luc me consultaba lo que quería tomar. Sin embargo pensaba en café mientras los pastelillos llegaban y Luc se sacaba ese abrigo que me encantó por el corte impecable en marrón de alpaca. Ella lo llevaba como si se lo hubieran hecho a medida. Guardé los chocolates obsequiados y me dije, que no debía pensar más en el café. Porque de pronto me provocó y no se lo conté ni a A que estaba concentradísimo apreciando las fotos que M -el novio de Luc- había tomado como si fuera un fotógrafo experimentado. Solamente atiné a mirar atentamente las fotos del viaje a la India, las colosales edificaciones. Esos majestuosos templos y Luc de espaldas a la cámara, sentada a orillas del mar o las luces recayendo matizadas sobre los personajes de montajes teatrales, de pronto eran parte de un todo: estábamos en fotogramas, conversando.


Luc me dijo:¿ sabes? a mí como a ti, me gusta mucho Inspector Morse. Y siguió la conversa, con el jaguar rojo del Inspector como tema y luego la ópera. Sólo ahora cuando me gustaría estar cerca de esos centros abiertos las 24 horas del día para buscar café, pienso en algo que ya no es el rojo auto si no justamente café y otras fotografías. Y a distancia, en un arrebato insomne, quisiera ver más fotos en azul, ya no a Rene Magritte sino a la niña musa y una composición extraña de objetos azules como corolario. Por una vez, quisiera estar en azul y nada más.





Foto: Rene Magritte por Wolled.

13/08/2007

apuntes sobre ajedrecistas

el torneo continúa. a se paró a observar al ajedrecista de mayor edad sin duda. una anciano que se apoyaba en un bastón. su rostro: sonriente, lleno de una lux que no sé cómo describir (tendrá que ser difuminado en un poema). por comentarios de mi amiga, la madre de un trebejista excepcional, supe que el hombre del bastón vive en huacho, que es muy querido y que tuvo un derrame cerebral hace un tiempo, por lo que sus movimientos lo muestran. su dinámica mente se sobrepuso y participa en los torneos con ahinco y coraje. ave señor mayor (así se apellida: mayor).
los ajedrecistas uruguayos caminan con sus thermos y mates conversando animadamente. a ahora se para en algunos momentos, se está soltando. el sábado comenzará un torneo escolar. allí también estaremos. con este frío que llega a los huesos y al alma, la ciudad parece una postal llena de bruma o una panorámica sellada por la niebla. y ahora cuando a está en el cole y buit to splill canta going against your mind en la radio de zona quest, recuerdo lo que ayer dijo f cuando llegó para ver a nuestro niño en el torneo: se siente una energía fuerte al entrar, es la energía de los ajedrecistas.
a sonreía al salir a la calle, cuando nos encaminábamos al paradero, hacia casa. a y sus ojos brillantes.

12/08/2007

enamoramiento de un día

al final del día saqué mi tablero de ajedrez y me miré entre los trebejos como una pieza en posición de mate al rey blanco. vi los ojos del chico elegante cruzando el espacio. yo que no soy linda recibí su sonrisa sin sorpresa ni nada. solamente recordé que un día antes estuve enamorada de su physical cadencia. hoy eso era la reminiscencia de un tirón al vacío.

los silencios y los gestos contrariados me atacan.
yo contraataco con mi solex de pegatinas rojas y negras. los noticieros me rompen la regla de nocturna ermitaña. mi hijo y lo que escribo es lo único que tengo. no hablo con nadie y las deshoras me marcan.

beberé mate de hierbaluisa aromática.
me desenamoré demasiado pronto.
dime ¿dónde están mis alpargatas ?
me caigo y la lluvia aparece. no sé tejer mi buena amiga (me ensucié la cara de arena mojada) . me levanto y la ola marina huele a algas y no hay nada más que hacer: luego de tocar en el piano de cola, nada me interesa. no hablo con nadie.

el piano de cola esplendente y tú son ahora recuerdos. derrié mortimer, dixit la pianista.


bobby fischer en foto tomada de google.

10/08/2007

Ajedrez: segunda ronda

A estaba allí después de la neumonitis, con la casaca gruesa y dos pantalones, en el Coliseo, mesa 134. Jugando ajedrez con una partida de menos porque se inscribió en el segundo día, porque tenía las manos frías, el pecho cerrado, la fogata mental, y esa fiebre de niño alegre. Porque es ajedrecista que entrena solitariamente mientras las manos le crecen y el mundo es una esfera gigante que apenas cabe en su mirada.
A tiene un punto. Mañana sigue el Torneo.

02/08/2007

Bergman y Antonioni, diferentes e inmensos

Blow Up: film con la mujer maniquí multiplicada y el fotógrafo, voyeur fatalista.
El Séptimo sello: la muerte tiene rostro de hombre. Es un hombre tramposo y juega ajedrez a la orilla del mar con un ser extraviado, uno de esos solitarios de la vida.
Por estos dos films mi vida no fue como antes de haberlas visto. Simplemente no. Estos films me cambiaron. Lo sé. El primero, es de Michelangelo Antonioni y el segundo de Ingmar Bergman.
El cine es mi vida, mi vida es como el cine. Tu vida fue como una función matinal, ¿recuerdas?. Ahora, cuando creo que me olvido de las playas, los cigarrillos, las pastillas de limón, los amores pasados que no pasaban, creo en el cine y en la escritura.


*


A duerme. Mañana iremos al cine.

29/07/2007

Vito, Venus Peter y yo

Vito el niño que se cagó en la ducha ante el asco de sus compañeros después de los insultos: ¿lo recuerdas en esas noches frías de julio? aquí en la retaguardia de un espacio con sonidos cruzados, le veía llorando cuando le despertaron intempestivamente para llevárselo a un reformatorio. Vito sin maquillaje ni pestañas postizas, chiquito y desolado comiéndose su espanto. Y yo entre el monitor de la compu, con la foto de la musa bebé a un costado. Y el perfume de las flores cerca. A durmiendo. Y después llegó Venus Peter, el niño que amaba la poesía allá en un pueblito escocés, hijo de pescador, en su bote mirando el horizonte triste como huérfano de la gloria. Los esperpentos salen de sus guaridas, los chicos buenos no existen. El cuento de los muchachos caricativos está para la mierda y esa es una verdad de perogrullo con el cliché de la imagen rompiéndose en el vértigo.

Los Soprano se matan a diario con sus peleas como en esa calle de Beirut. Eso me contabas tú mi esplendorosa amiga, escribiéndome desde una ciudad convulsionada, de paso por una inspección ocular de minas. Cadáveres regados en las calles: línea tantas veces repetida en las crónicas de la muerte. Cadáveres calcinados. Cadáveres explotando. Y siempre los niños perdidos, entre partisanos muertos. En pleno siglo XXI te sacan los ojos y se cagan en tu pena. Así es la fiesta de los chacales.
Déjame una señal tuya, que ya no sé a quién escribirle con cariño porque de todo hay en este mundo de animales travestidos. Yo soy un lobo y un tigre, otras veces un ave y una salamandra. Tengo espacio para tus cartas, tus delirios, sin nenúfares ni tintineos de campanitas.
¿Me ves haciendo el volantín de los funambulistas? Con canciones que me hacen menos vulnerable al rococó de los instantes desechables. Cual cíclope, con insolencia. Eso me queda. Mi querida insolencia al ras de todo desaliento. Y después el invierno que se alarga feroz y musical.



*



Nota para el chico de las mil aventuras:




Oye Dinosaurio, tengo un bolso viejo. Allí he guardado tu canción.

¿Regaste a Mora, el cactus hembra? Recuérdame, tengo a los monstruos despiertos. A los demonios. Y te quiero como a los ecos de Antonin Artaud en el alba.

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17/07/2007

Tonada post sin rosita color

Le dije a la musa bebé que A está con fiebre y que no podré cuidarla hoy. Ella me miró y no sé qué cuchillo de la tristeza me apuñaló.


*


Creo que la alegría se ha quedado en una canción oculta en la zona. Creo que no sé al fin quién soy.
Un espíritu deshilachado del que los demonios han escapado. Y yo también me escapo y no sé de qué.

01/07/2007

In crescendo

El otro día bailamos y fue evidente que tus manos han crecido como tus ojos y el contorno de tu óvalo , las orejas, todo el cuerpo. Y tu voz tiene un timbre ligeramente cambiado. Te miran las nenas lindas. Pronto querrás ir a una fiesta con luces y discjokey con gorra y sonrisa star.

Soñé que era un gato

Habían medusas cerca del living en un acuario, esporas, diamantinas piedras y peces dorados. Yo miraba todo girando en esa escena coloreada donde no había nadie. Una libélula entró por la ventana y me entusiasmé con el zumbido, y salté sobre los sillones, llegando al borde del ventanal, cerca del ansioso insecto, percibiendo con todos mis sentidos su vuelo alborotado.
Yo era un gato y amaba los peces. No me los quería comer. Con mi patas abría las ventanas y saltaba por los tejados. Las casas eran naves hechas de chocolate que no se derretían, con puertas y ventanas de batido blanco y verde limón. Quizás alguien afuera lloraba y una guerra estallaba en un punto lejano del planeta. Yo era un gato y olía las confabulaciones y el amor felino con rostro humano.

Debussy era mi banda sonora para darme vueltas.

Salté de los tejados y volví por el camino mojado de lluvia veraniega entre destellos provocados por las luces de los letreros luminosos. Yo era el gato que volvía a su casa a ver medusas y peces, cortinas rojas, adornos de coral y cuadros abstractos hasta que el encuadre se difuminó lentamente y volví a ser esta mujer que te mira largamente cuando duermes.



Para A.

25/06/2007

El inspector Morse, los diseños nocturnos y otras notas

A ya no juega con sus muñecos pequeños. Los robots, el barco, sus naipes yu-gi-oh y su ajedrez ocupan su tiempo. Historietas, películas de horror (se asusta con El aro y al rato duerme tranquilo) y gokú. Ah y también los dinosaurios desplegables de su bonito libro anillado.

Yo leo, no tanto como quisiera, corrigo las tesis apiladas, me distraigo de pronto, recordando los blogs. Me provoca leerlos. Veo si ha escrit
o Edgar Quinet, que a veces demora en actualizar su espacio. Sigo corrigiendo y sugeriendo acápites, planteamientos. Después salgo a manejar la bicla y el viento frío es una delicia cuando los ojos me arden.
Al volver y leer posts, a veces en uno de esos clicks en los comentarios, encuentro blogs como éste.
Cada idioma tiene su naturaleza distintiva. El alemán es bello. Sin tópicos, cada idioma es hermoso con sus particularidades y resonancias. Die Spiegel. Nietzsche. Heidegger. Jünger, especialmente.

*



Vi el relanzamiento de El inspector Morse como hace años en films&arts. Ahora noté que en el primer capítulo luce menos gordo. Las profundas arrugas horizontales de su frente me gustaron antes y esta madrugada confirmé que siguen gustándome. Recuerdo sus diálogos con su colaborador, el sargento Lewis, cuando se refería al azar y al escepticismo. E-mo-cio-nan-te en su hosquedad y su mirada desencantada.
Cuando llegó el último capítulo, sufrí como si el personaje existiera. De cierta manera existía y me apenó su partida como si fuera un amigo. Es como si me hubiera mimetizado con la serie. Como si hubiera sido una viuda melancólica recorriendo pasillos con uno de esos velos negros en la cara. Aunque el inspector Morse era un solitario crónico y no tenía esposa. Quiso sí tenerla y este tema da para una anotación independiente.
Ahora que ha retornado, pienso en las series que están de moda y que no veo. Tengo guardada la primera temporada de Los Sopranos, y pienso obtener la de humor que es la de un hombre con lentes (no tengo ganas de recordar el nombre exacto de la serie). Respecto a la famosa Friends, sólo sé que me aburre y ese sería su mérito conmigo. No suelo aburrirme, diría que no lo admito.
Cuando vi esa serie, en cuestión de minutos, me hallaba mirando a otra parte: ls plantas que necesitaban un suave baño, el estante de libros, la fuente de naranjas y así sucesivamente.



*

Diseños llenos de color: a veces me atrae realizarlos para la Z Q. Otras , algo más expresionista, como una toma de Metrópolis y las letras del post en verde.
Se trata de considerar al blog como un todo. Pienso que si hay herramientas para variarlo, y eso me agrada, ¿por qué no hacerlo?. Si amplio mis recursos para realizar diseños, seguiré experimentando. En realidad lo que hago es bastante simple. Son ideas espontáneas con el color y las imágenes. Me gustaría llegar a una sensación aerodinámica. Un plus cambiante.


*

También me gusta Helen Mirren en una serie en la que es una detective con un humor hardcore.
Y las series de Animatrix, plásticas y futuristas.


*



El twiter me resulta como un bosquejo, por eso me gusta que sea breve. Me divierte, relaja u oxigena.
¿A ustedes qué tal les cae?

30/05/2007

Jaque mate


Cuando leo sobre ajedrecistas suicidas, me desconcierto y medito. Después, me reafirmo en la apasionante práctica del juego más hermoso del mundo: el Ajedrez no es responsable de las complejas angustias humanas. Lo que hace es adentrarse en el individuo y dotarle de una serie de recursos para interpretar la vida misma en sus puntos más neurálgicos. El Ajedrez es una gran vivencia versátil, potenciadora, con una capacidad vislumbradora que pocas disciplinas tienen y es que eso sucede con este deporte mental: es físico, mental y posee un orden metadivino. Siendo un juego es al mismo tiempo una disciplina, un boomerang de variables y tácticas en una estrategia de guerra. Y es como un torrente, una trinchera y una sucesión de saltos.

Hoy comienza un Torneo importante en el que participará A.

En estos días han sucedido hechos que una vez más develan las sorpresas que la vida contiene. Son otras pruebas para saber que el individuo es falible, y que la confianza entre seres humanos en sociedades donde la competencia es sinónimo del "todo vale", se extingue como una débil llama. Así que hay que acometer el reflujo de actitudes corajudas y salir de lo que daña. Fácil no es ni imposible. Aquí estamos. A tiene dentro de sí, a sus trebejos y a su lux.

*


La cyber-red es un campo vasto para desarrollar nuevas experiencias. Para que éstas no se desgasten, hay que buscar entre los intersticios o es que es eso lo que hace quien escribe aquí.

La Z Q es para mí un bastión. Y ustedes son mis vínculos con esta zona, este imaginario, estas voces.



*

Vuelvo. A todos, salutes y chao.



**********


Ajedrez Kasparov Vs Karpov Sevilla 1987 - 8th



Canción del post:




Imagen tomada de Google.

12/05/2007

Entre etiquetas y modelos (día de la madre)



Es la canción que querría cantar como si el mundo fuese pacífico y el día de las celebraciones fuera perfecto. Unos minutos de perfección pueden convertirse en un recuerdo solar. Lo pienso más y siento un pequeño escalofrío: la perfección es como una expresión de rigidez. Como una esfinge de belleza fría.

Como en un piélago sereno, la vista panorámica es perfecta e imperfecta por el efecto anímico.

Ah, de veraa que es espantoso pespuntear un sueño para darse cuenta al rato que es una pesadilla. Así que usted señora, señorita - esa precisión no importa realmente- arremolínese y espere la ventisca, o no espere nada, eso es lo que la alejará de las ilusiones fallidas, los paisajes románticos, los delirios estetas.

¿No te gusta el tono a poética salida de la noche otoñal? ah, me iré a acariciar el lomo de mi gato y a leer Las 37 baladas de la historia del progreso que escribió Hans Magnus Enzensberger, a tomar mi zumo de frutas, y a quedarme un rato en absoluto silencio.

Ya no fumo. Sólo tengo unas ganas bárbaras de pintar graffitis.

Soy una mamá rara.
Si hay algo que me molesta, es que mi niño no se entusiasme con la lectura. Algo sucede y no sé exactamente qué. Detesto esos videos juegos tan seductores para los chicos. Después no los detesto, me aliso el cabello, me pongo ridícula con mis descarnadas preocupaciones y pienso en
alguien.


*



A lee las historietas de Quino y Enrique Breccia.

Después de mis alarmistas impresiones maternas me averguenzo un poco.




*


Intempestivamente vuelvo a pensar en la androide de 2046 y escucho a Cocteau Twins. La atmósfera se torna angelical.



*


A duerme después de un agitado día con actuación, diálogos y canciones en inglés. Rifas de canastas, caminatas.

Yo sigo escuchando a Cocteau Twins y me reclino en el sofá concentrándome en la canción. Intento mentalizar mi sueño nocturno, en una prefiguración con colores diáfanos, donde la musa bebé esté presente, las ventanas mojadas por la lluvia, la voz de A, rostros queridos, olor a flores silvestres, el fotograma de una calle hermosa.
Y el sonido de un carrete de película, sonando como en los tiempos de Lumiére.

Soy una mamá entre millones, que se va a dormir mientras Elizabeth Fraser canta y la medianoche llega.

14/04/2007

Día de mar

Luego de una mañana de caminatas y trámites, en largas colas fui a ver el mar en La Punta, donde está el Puerto y la niebla suele verse hermosamente en los inviernos. Me saqué los audífonos, y me dediqué a escuchar la música de los sonidos marinos que se mezclaban con los urbanos y el resonar que el vuelo de las gaviotas dejaba en sus constantes vuelos. Había poca gente en los miradores en contraste con los sábados y domingos y cierta paz se instalaba en el pecho y los ojos, deslizando la mirada por las desconocidas gentes. Así en mi tranquila observación, vi a un grupo de extranjeros que subieron a un barco estrecho para ellos, que eran más de treinta. No me interesó indagar cuáles eran sus destinos. Solamente los veía caminar a lo lejos, con una discreta prisa, cargados con maletines y mochilas. Pocos sonreían levemente. Eran hombres algo cansados que parecían llevar en sus rostros, el sello de una vaguedad. Como si se ciñeran a una rutina distinta a la de la gente netamente urbana. Resignados a viajar sin mayores ilusiones.

O tal vez estaban extenuados y nada más.
No sé.

Luego vi a una chica esperando a alguien. No le importaba el mar. Le importaba ese alguien. Estaba en la banca contigua a la mía. Llamó desde su móvil y se oía lo que decía.
La espié.

- Estoy aquí... No, si llegué a las ....., dile que estoy aquí.
Ya, ya. Como te digo, he estado esperando. Ya, ya.

Sonreía ligeramente y permanecía sentada mirando hacia la pista. A sus espaldas el mar bramaba.

Me pregunté si el chico que ella esperaba , era el mismo que había estado hace aproximadamente un cuarto de hora, contemplando el mar. Con sus lentes oscuros, su lonchera cruzada en el cuerpo y un cuaderno tamaño oficio. Un muchacho aparentemente formal, vestido con una camisa de cuadros azules y un pantalón de color crema.

Si es él, la esperó poco, me dije. Recuerdé que miró su reloj y después de cinco minutos, se fue.

No era el mismo chico. Era evidentemente menor que el otro. Aparentaba 18 años.
La chica se levantó y le dio el alcance a la altura del monumento que está en el centro de la Plaza. Sus largos cabellos negros flameaban. Era lo que destacaba en su figura. El chico se veía como miles de chicos que caminan por la ciudad. En realidad era una pareja como las tantas que se ven en la ciudad. Dejé de mirarlos.


Pensé en Joaquín.


Me levanté y di una vuelta por la Plaza. Me saludaron unos vendedores de artesanías. Veía a los niños pisar las rocas y arrojar piedritas al mar.
Un hombre joven y una niña estaban sentados en uno de los miradores, ubicados en un excelente lugar para contemplar el mar. La niña usaba un pañuelo con un estampado de bolitas azules en la cabeza y llevaba unos jeans que le quedaban muy bien. Se veía pequeña, como si tuviera nueve años. Volteron ligeramente para mirarme y se demoraron un poco en observarme sin que sus miradas fueran molestas. Quizás les llamaba la atención mi caminar lento, como si tuviera todo el tiempo del mundo para pasear por la Plaza. Para ensimismarme y mirar el mar.

Escuché que la niña decia al rato, "papi, papi, mira mis zapatillas..."
Pasaron 10 minutos y se fueron. Fui rápidamente a sentarme en el lugar que habían ocupado. Sentí que ese era el mejor sitio para ver cómo brillaba a lo lejos el mar, como si una hilera de dimantes estuvieran flotando causando una de las imágenes más bellas que he visto en mi vida.

Un hombre que estaba sentado en una banca, cerca del mirador, me saludó y comenzó a hacerme preguntas sobre la vista, luego me preguntó la hora y después fui cortante y le contesté con un gesto serio. Giré y me quedé mirando el mar. Me olvidé de él y la fijación en los diamantes flotando me serenó profundamente.



A mi costado se sentaron una mujer y su niña. Las dos sonreían y conversaban. En un momento la niña se rió conmigo, compartiendo el efecto que le había hecho un comentario de su madre. Me gustó esa actitud.

La mujer me preguntó si habitualmente venía a la Plaza.

- De vez en cuando vengo. Esta vez he venido sin la compañía de mi niño, contesté.

La mujer me hizo una serie de preguntas, mirándome y escudriñándome. No sé por qué no me molestó su interrogatorio. Creo que era por la sonrisa de la nena que sostenía su mirada sobre mí.
La mujer se despidió amablemente y la niña agitó una manito para decir chao.
Al par de minutos llegó una familia. Papa, mamé e hija, una niña gordita. La pequeña descendió hacia las rocas y de pie contemplaba la olas y los patillos negros que se zambullían de cabeza y emergían. Volcían a zambullirse y salían traviesos.

Los diamantes seguían flotando en la lejanía.
Aquella familia irradiaba contento. Él parecía un pescador. Usaba un bibirí verde. Ella tenía sujeto el pelo en una cola. Parecía una mujer dedicada a quehaceres domésticos. Había algo en ella que así me lo indicaba. O acaso mis subjetivas percepciones me engañaban. Quién sabe.

Eran felices, si no constantemente, lo eran en aquellos instantes. Con el móvil se fotografiaron entre sí. Abrazados y sentados en las rocas con el fondo marino, sonrieron suavemente mientras la niña lanzó el flash.



Eran las cinco de la tarde y los diamantes flotantes se desvanecieron. Salté.
El hombre de la banca, que vi al principio permanecía sentado. Se veía como un empleado de la burocracia, rígido y acechante.

Me fui.



Llegué al centro de Lima.
Solamente adquirí un dvd' en Polvos azules: Una Historia de violencia de David Cronenberg. En el Jirón Camaná encargué unos libros de G Deleuze y compré un cd' de un Concierto en vivo de Portishead y una tela estampada con el dibujo de un niño que le dice a un policía que se inclina sobre él :

- Mi mamá me dijo que matara al policía que hay en mi cabeza.

Un grupo de chicos conversaban animadamente sobre libros. Escucharles y atisbar sus rostros con miradas espectantes, me alegró.

Al final llegué a la tienda de una simpática chica, donde estuvimos riéndonos de las historias de Mafalda, de las peroratas de Libertad, los delirios de Susanita, la fan del patriarcado, y de Felipe que andaba concentrado en su juegos de niño, mientras Susanita soñaba con los hijitos que ella y él tendrían.
Después pasamos a hacer un recuento de las series de horror y G demostró sus conocimientos en esta materia. A estaría muy complacido de conversar con ella, así que en otra incursiòn al centro de la ciudad, se la presentaré. A querrá que le compre algún cuento de horror y le diré que G comenta que los que ella ofrece no son terribles. A dejará de interesarse por el cuento y es posible que le compre una edición especial, sólo para él, de los cuentos de Poe.


Me despedí de G y recordé esta viñeta que Joaquín, puso una vez en su blog. La mantuve en mi mente un largo rato mientras escuchaba a Portishead
.


Segui caminando y la ciudad se oscureció en blue.
Yo sabía que llegando a casa, prepararía la ensalada y el mate. Que A estaba en casa de su papá. Que la musa bebé dormía. Qué el planeta seguía girando. Sabía que bombas explotaban en calles de ciudades pobres. Que el amor era una canción triste y la vida seguía nutriendose de sangre y sexo.

Sujeté mi bolso, bajé del combi y aspiré el smog y la energía de aquella ruta cercana a la casa. Llamé por teléfono a A. Luego de oírle, fui a bañarme. Y mientras el golpe del agua me traspasaba el pecho con su humedad jabonosa, me sentí como alguien que no sabe de dónde es
.



Glory Box- Portish...

Viñeta del Cómic The Sandman, de Neil Gaiman, tomada a su vez del blog de Faxx.

Fotografía en blue, tomada de Google.

13/04/2007

Toma esta canción

A duerme. La musa bebé sueña tal vez con querubines y columpios. A sueña con robots y partidas de ajedrez. Yo sueño despierta para recordarte y en mi pecho, la co-razón se rompe en el corazón y sé que hago falta en el hogar. Mi hogar somos A y yo. La musa bebé me llama desde su mundo feliz. Esta noche, al abrazar las pelusas de su cabeza, y contemplar su rostro dormido supe que lo que vibra en mi maquínica, traspasa los dolores y esa pendiente por la que uno cae a veces peligrosamente. Me aman dos niños. Soy de ellos. Soy de la niebla y la lux. De condición terrenal y solitaria, con juguetes ocultos para la hora de las rayuelas y las escenas soñadas.

¿Me ves?
Toma esta canción. Sueña con música, eternamente. Lirismo y gótica bañándonos sin fin.






Imagen: Alejandra. (Tomada de Robot magazine).