CLICK HERE FOR THOUSANDS OF FREE BLOGGER TEMPLATES »
Showing posts with label prosa. Show all posts
Showing posts with label prosa. Show all posts

21/10/2007

escondidos

escuchando a jesus and mary chain me escondía de los chicos pajeros que asomaban por los ventanales en la clase de física. patty con sus tetas inmensas atraía a los adolescentes del cole y en segundo plano quedaba pamela sue anderson por la exuberancia real de patty con minifalda. yo seguía escondiéndome de los chicos, de los guardianes y de mí.
la flacucha piernilarga amando a ian curtis a la salida de la clase, atmosférica en las caminatas por la avenida la colmena cuando los fanzineros ya no estaban y los tanques en cada esquina de la ciudad se veían como fealdades blindadas, mientras los bocinazos atizaban nuestros oídos. ian cantaba y yo me escondía en las azoteas, las aulas vacías, los pasillos de las librerías, los áticos y las calles recónditas de la ciudad.

y tú muchacho de las botas negras te ocultabas de la flaca extraviada, y otras veces la buscabas con desesperación entre farolas y posters enrollados con el cigarrillo en la boca, en la línea jamesdeaniana, al sur del paraíso, nunca al este. así el cielo era una mancha de nubes y ya sabíamos que había más de un dios riéndose de nosotros en su reino abstracto, perfecto y falaz.
te escondías, me escondía, y la ciudad era nuestro dominio aún cuando estuviera sitiada y el olor a pólvora mareaba a cualquiera cuando la sangre corría por las calles de la ciudad.
din doooong escondidos sin metralletas, granadas ni colts automáticas.

nadie nos pudo matar, nadie nos encontró.

17/10/2007

red & zine

me gustan las imágenes sincronizadas con tu tiempo, mientras veo por ratos cinemax. estoy en una zona temporal y me desentiendo del sueño. he tomado una bebida energy drink, y la papelería está en rumas, inclasificable.
a veces quiero escribir sobre instantes que sólo a mí me importan y luego lo olvido. cuando tengo tiempo asomo a blogs que largo tiempo no he leído y por ejemplo encuentro a alguien que escribe contra las mujeres que él cree lo espían. por un momento recuerdo a valerie solanas y a su odio lo encuentro como extrema señal de su desamparo. no puedo hablar mal de ella, si no sonreír. tú serías alguien que formarías parte de su destacamento de aliados, los fronterizos que rompían con el papel del macho ufano o subrepticiamente dominador. tú que sabes cómo despedazar los razonamientos ortodoxos con tu serenidad o tu violencia de antipredicador, parecido a malcom x en los extramuros de la ciudad.

estamos solos, nos lo hemos dicho tantas veces. tú lees alguna vez lo que escribo porque estás lejos del mundo virtual y tu existencia se mezcla entre los cinemas, las clases de música, las fotografías digitales y los fonógrafos de colección. nadie me cree cuando escribo la verdad, decías y prorrumpías en secuencias alteradas, como en un film velado, ariscamente, encapsulado en conversaciones densas que se mezclaban con bromas sobre el monolito de washington y las acrobacias de tu musa loca. por el boomerang de nuestras elucubraciones nos llenábamos de recortes amarillentos sobre esos payasos fellinescos. payaso blanco, payaso augusto y la carpa del circo en una foto revelada hace años cuando éramos niños y jugábamos a las escondidas. ahora nos escondemos de los guardianes. tú detestas ser un ocasional guardián y yo escapo de las órdenes. no obedezco a nadie y me consumo como una abstracción, hasta que el cuerpo se sacude y los poros de la piel se abren como pequeños granulados del horror y no declinamos de nuestras debilidades, forcejeando inútilmente con nuestros sexos, muriéndonos poco a poco en un raye rabioso, cuerpo a cuerpo en choque sin espectros ni melodías dulces. deslizados, ya sabes, como resucitando, así caemos encima de flores recién nacidas como si hubiera algo genuinamente hermoso para seguir y tocar el cielo como astronautas que huyen a no saben dónde.

05/10/2007

Fiodora buscando a Freddy Krueger




Fiodora era la piromaníaca que emulaba a sus padres desde que tuvo uso de razón.

Un día supo que ellos habían quemado vivo a Freddy Krueger, el asesino de niños más cruel de todos los tiempos. Ese día ya no volvió a ser la chica de la balada azul.

Navajazo en las venas, tijeras en las manos, uñascuchillos, Freddy Krueger con su cara quemada hacía la pesadilla, el túnel infinito, el infierno que ni el Bosco pintó.

Fiodora huía del fuego, corría como un insomne que tiene un arma desconocida. Hasta que se detuvo mirando cara a cara al asesino. Chorro rojo en el aire.

Fiodora persiguió a Freddy Krueger en la secreta masmédula de los tiempos. Saltó a otra dimensión porque era capaz de hacer lo que otros no: desafiaba el terror con su vida.

Freddy Krueger se esconde en un subterráneo sepultado en tiempos postatómicos. Espera a Fiodora. Y maldice sin cesar en su soledad de fantasma maldito.

¿Alguna vez viste a Freddy Krueger?
No sueñes con él, prepara tu ruta nocturna, tu escape.

"Uno, dos, canta a viva voz
Tres, cuatro, el hombre del saco
cinco, seis, dice lo que ve
Siete, ocho, cómete un bizcocho
Nueve, diez, ¿dónde está Fred?"


¡Fiodora! Fiodora escucho la voz del calcinado y estamos solas.

02/10/2007

Chiquita y canario

Visitaba un blog que me dejó triste. Al rato me repuse por el pragmatismo de la vida, la cafetera en la mesa, el paquetes de jabones, la manzanilla en sobres filtrantes, las zapatillas en la tina con espumoso detergente, los sonidos tubulares en la calle, en fin, la vida. A estaba en casa de su padre y yo lavando mi camiseta roja.

Al dormir en la noche, no soñé como había pensado, con guanacos, diarios líricos ni gente terrible. Tuve pesadillas que no quiero contar. Eran siniestras.
Recordaba después del mal sueño, al canario que se murió en su jaula tan extrañamente que yo con mis ocho o nueve años, no recuerdo bien, me apené mucho y que a esa tristeza sólo la rebasó la muerte de mi padre. A aquel canario le llamábamos Principito como el niño de la galaxia que dibujaba corderos y sombreros. Principito gorjeaba emocionado cuando escuchaba la música de Mozart. Era una maravilla chiquita. Creo que era el símbolo de una infancia de la cual lo más querido era el canario cantando, las tardes en el columpio, la mano de papá, todo lejos de presentir un abismo entre muñecas rotas.
Ausencia de fotografías, bicicleta y comics de Batman en el garaje y nadie tomó una foto en esas vacaciones. Papá estaba de viaje y en el verano que murió Principito me di cuenta que existía la muerte sin capa de villano ni rostro monstruoso. La muerte era una sombra, la última y enorme sombra al final de la vida. También era una canción desconocida. Lo supe.

Ah, qué más decirte mi niño, duerme tú, sigue durmiendo.

29/09/2007

Recortes tras la niebla

Nunca sentí a Lima como una balada azul. Por aquellos años cuando vivía en ese último piso cerca del mar, ¿recuerdas Graciela?, solíamos correr por la costanera, con audífonos, mallas negras y mochilas diminutas. Escuchábamos canciones suaves, The Smiths en contraste con Lima en guerra. La ciudad comenzaba en el centro y terminaba en el barrio más alejado de los megacentros comerciales. Lima era una mujer xerografiada en un mural gigantesco y vivo. Lima éramos tú y yo con el orgullo oculto en mil caras.

Frente a los acantilados nos deteníamos, riéndonos, con nuestros húmedos cuerpos, sin hombres tras nosotras, sin asedios, atenazando la serenidad en botellas con agua mineral. Jamás te pregunté que sentías cuando corrías ni te conté lo que a mí me pasaba en el choque con la ciudad en movimiento, con la espumosa imagen de esos remolinos que se llevan algo de ti cuando corres y te caes entre astillas, vidrios rotos dispersos en las veredas después de una explosión.
Encuadres distintos por cada mirada vertiginosa a la ciudad. Mirada hacia el centro del cuerpo, la ciudad estaba en nosotras como un collage de escenas recortadas. Allí estaban los kamikazes transfigurados entre escombros y niños vagabundos que huían de los cronómetros y la algarabía de los proxenetas. Las muchachas hermosas que descansaban en piscinas no conocían a los niños errantes. Chicos vestidos de negro ensayaban canciones furibundas en garajes y azoteas. Y el sol anaranjado al fondo del encuadre era al final una mancha de sangre.

Lima en sus salones con pan de oro en las puertas, las mesas, las columnas, en medio de dictámenes y discursos. Rotura de ciudad con marcas infinitas.
Tú hablabas de túnicas sagradas, mantras e incienzos. Eras como una enorme rosa expuesta al sopor y el smog de la ciudad, extendiendo los brazos hacia el cielo con un sonrisa, alabando la mística belleza que nadie destruiría. Delicadamente sopesabas las palabras para decirme que te rendías ante la condición monástica de los santos. De soslayo acusabas mi hiératica mirada. Ya no había flores aromáticas, Graciela ni mallas negras en nuestros cuerpos.

En la diversidad está el punto de equilibrio, dicen los relacionistas públicos y en el amor al prójimo, el secreto de la vida, proclamaba el sacerdote de mi colegio. Tú tejías una bufanda roja y asentías.

Acaricia tu ipod, tu amante portátil, le dice un chico a una muchacha delgadísima en la parada del autobús. Lo he oído: suelo escuchar conversaciones en las paradas, cuando tengo los audífonos en la mochila y me desplazo en mi cuerpo alejado de la ciudad invernal. Es fugaz la huída, un golpe seco me devuelve hacia mis pasos, y entonces, recupero a la música y salgo del laberinto o es que ese es el espejismo, y me creo por un momento el minotauro que ha salido indemne sin necesitar a ningún ángel. Sin necesitar a nadie.
Ya te dije que nunca sentí a Lima como una balada azul. El sentido de la vida está en ciertas experiencias ¿lo has pensado?, como por ejemplo ver y sentir la lluvia después de un largo tiempo encerrado en un espacio oscuro, como Natalie Portman cuando en V de Venganza, susurra: Dios está en la lluvia y caen miles de gotas frescas sobre su cuerpo.

Siempre quise decirte que para mí Lima era más que mil calles sangrientas. Lima era y es la lluvia y la niebla, las huacas, los apus, Lima es la mujer mutiplicada con cicatrices y canciones ancestrales. O que Lima es la confabulación de todas las vidas y las muertes.





Aroma de shampoo de limón en el baño, ahora cuando escucho a mi corazón como si fuera un instrumento de percusión, y luego aparece el olor a fango de ciudad invernal cual fusión física en la memoria, rotura de cráneos, cuerpos tocados con dedos sucios, violados por ojos sucios a la manera de la más fea película porno. El agua que cae en el lavatorio me recuerda las calles resbaladizas en los inviernos. Lima cayendo como agua de una gran catarata, sobre las cabezas de las gentes que corren hacia sus trabajos, en cada amanecer.
No, yo no sé cómo decirte Graciela que no puedo celebrar contigo esa pureza que amas, que ya no correremos juntas por la costanera, ni me reiré contigo al borde de los acantilados oyendo a The Smiths como antes, nunca más como antes, que no quiero estar en tu reino de deidades que flotan en un templo perfumado mientras afuera la ciudad se suicida y resucita constantemente. Porque ya no soy la muchacha que bailaba con su sombra y tú no eres la chica que saltaba encima de todos los muros.
Trac, tampoco hay fantasmas que nos busquen. Tengo que buscarlos a ellos. No lo comprendes. La amistad puede ser como la canción de un vampiro. No lo comprendes.

Voy a correr por la ciudad Graciela, con otras canciones, y seré un cuerpo atravesado por el cuerpo de la ciudad, en movimiento ambos, unido por un instante con otros cuerpos, otras vidas, con la tuya, mientras prendes una vela blanca, tan lejos. ¿Ves cómo el tiempo arrastra todas las canciones?

Me voy desnuda en el recorte tras la niebla.

21/09/2007

En todo el mundo no hay una alma gemela (bah)

Niet, dijo la chica desperezándose en ese amanecer frío. La tenue luz de la lámpara roja iluminaba su perfil, el café estaba frío, los discos estaba apilados en el escritorio. Ahora le tocaba sonar a CocoRosie, cual sonatina de ciudad, en medio de la pequeña fosforecencia matutina.

Negarse a toda ternura impostada. Poner a un lado de la historia del cuerpo, cada abstracción en cómico quiebre.

Oh, escapar de las dulzuras, escapar de los desatinos. No existen las almas gemelas, dijo la muchacha con desgano.

Afirmación cerrada, que anula cualquier réplica. Las almas gemelas, las exactas resonancias, la cuántica, la physica, los detalles, la elegancia, la franqueza sin mordaza, la belleza que no es la belleza que la mayoría adora, el bólido tiempo: todo eso se dispersa. No hay almas gemelas, hay bloques de mentira, el amor es como el metal oxidado. Los amantes virtuales por ejemplo, (y pensó en esas escenas de chateo espectante en tórridas excitaciones, el engaño a la milésima potencia) son la parodia del amor y la desconexión se parece a la muerte. Recordó a su hermana transpirando por un yuppie, su supuesta alma gemela. Ciudades y propiedades fastuosas inventadas en sesiones nocturnas. Recordó la debacle en la mirada derrotada de la adolescente y en los días sucios de soledad yonki. Las almas gemelas no existen. Recorrerías el mundo entero, copularías con el hombre más bello del mundo, derrumbarías el imperio de la desolación y la fugacidad te pesaría más que nunca.
Durudum dum dum. Cómete esa sencilla verdad.

Nadie la escuchaba. Es que en realidad nunca nadie escucha..



20/09/2007

instantánea en sepia

raudamente te fuiste camino al subte con los ojos en bruma, mirando hacia la pista como si allí hubiera algo importante. dejaste caer de tus manos la piedra tallada en tardes alegres frente al mar. la piedra quedó allí en esa rejilla, ensuciándose, y en vez de mirarte, la contemplé largamente mientras en la calle sonaba lovely head, como si alguien hubiese adivinado que esa era nuestra canción, la canción de la piedra tallada, tu canción poniéndola con altosparlantes en una especie de inesperado ritual. y te vi cediendo a las trampas del tiempo, con cigarrillos a medio fumar, tazas de café frío, pasteles guardados, ropa transparente, el despertador sonando a las 6.02 a.m, lo único exacto en medio de la torcida sinuosidad. tu saco de gamuza negra llenándose de señales húmedas o era el frío en oleajes que nos tomaba y recorría nuestros cuerpos al amanecer. éramos como dos personajes absurdos interpretando el fin de nuestra historia, en sepia, como en las viejas instantáneas. la canción se llevaba algo de nosotros, y en un segundo te miré, cogí la piedra, volví a mirarte. la calle era infinita y no dijiste adiós







imagen: gabriel orozco.

11/09/2007

Desdoblamientos

Mírate con el pecho diseminado de canciones explosivas. La rodilla en ángulo sombreado, ora transparente, ora material. El dislate mental con puntitos eróticos, la sed, la espuma del deseo bajando por la entrepierna, la extrañeza en bipolar melancolía, el recuerdo de un cuerpo reclinado sobre un ventanal mirando un campo de girasoles. Mírate con el baño del rocío matinal en la cara asombrada porque no hay umbrales ni papalotes elevados en esta noche invernal.







*





¿Has visto cómo una canción te libera? ¿te has visto cuando bailas a medianoche mientras el frío te rasga la piel?.

Wodka, eh, alguien busca wodka. Oye, le digo, toma el limón.

Sonando Dresden dolls mientras rocker, el gato salta hacia el tejado.







Imagen tomada de Google.

07/09/2007

El niño cayendo en la tapera

Cuando el niño estaba en el aire, la tapera no estaba.
¿Qué es la tapera? si te cuento que es una redondela de aluminio, te preguntarás quién anda con una tapera en pleno camino de nieve. Posiblemente pensarás en una hornilla pequeña que llevaba alguien en su mochila. Se enciende la hornilla, se cocina el arroz, se saca la tapera.
A aquel expedicionario no le gustan las conservas sin arroz. Y al niño le sentó cálida la tapera en la que la olla había reposado antes de que el barbudo y yo comiéramos nuestras sardinas con arroz en esa ruta blanca y helada.

El niño se llama Desmond, es inglés, tiene pecas, pelo rojo y habla castellano perfectamente. Cuando tocó la tapera se rió y silbó. Qué adorable pensé y le pasé un plato humeante antes que la tapera se enfriara.

¿Nicolás, viste al niño en la tapera? Edward diría que sí (¿tú crees?) y haría un dibujo.

Toma la tapera.





Ilustración: Edward Gorey, vía Tapera.

06/09/2007

No mires al que te filma

Tú eres un vampiro metamorfoseado. Te llevas lo mejor de mí. Me sacas fotografías cuando estoy indefensa y hastiada de los escaparates que veo por estar sujeta a un ícono secreto. Refugio ideal de los disidentes: los íconos desconocidos. Siento vértigo. Tú me filmas y no me capturas. La imagen como espejismo y la niebla al fondo.
No, no te hablo sandeces. Estoy en medio de un paraje apoyada en un auto destruído. Yo misma soy una réplica de un maniquí destruído, ahora que tengo helada a la belleza. Porque sabes que toda belleza es fría como el hielo si es realmente belleza. Oh, no te miraré a los ojos, no quiero darte nada de mí. Tampoco te daré alguna señal de mi quimera, porque solamente es mía. Nada va a contaminarla, menos tu soledad de nómada enfermo. Yo también soy nómada, y tengo la piel suave, el cuerpo esbelto y la mente como un campo magnético. No diré más, miro hacia el horizonte, y al mar en el que dormiré finalmente con nubes perfectamente negras como en un gran fresco oscuro y miraré mi sombra flotando entre algas y olas. La última belleza allá en el mar.




Imagen, tomada de Google.

05/09/2007

Rosa


Escuchando aThe Devastation (vía subsidio)- Rosa

Tu cerebro está en su fase serena. Como si una caja se deslizara sobre tu frente, diadema e imaginario chip, neuronas abismadas, realeza urbana, Rosa inmanente. Soy el samurai que te mira desde una secuela alterada (¿es la post-lírica del deseo?

Rosa dice:

Los hombres idealizan a las mujeres hermosas, y yo soy finitamente bella y horrible.
Hago el amor como los animales salvajes. Y soy profundamente virgen para el retrato vivo del cuerpo ( el cuerpo transfigurado en la viñeta real).

Rosa se parece a la deidad de un cómic sobre seres del futuro. Rosa devora al que la ama.


(No hay poética del mundo. El mundo se ha tragado a sí mismo como en un video juego de la destrucción)

Rosa conoce la música de su cuerpo cuando todo conocimiento se ha vuelto una pegajosa retórica. Metáforas por doquier, risitas en la interrogación vana, solaz de los tragicómicos errabundos.


Al fondo sobre la mesa donde el que observa a Rosa, se masturba mentalmente, hay papeles desordenados, bolígrafos, pintura roja, cerveza, libros, cigarrillos a medio fumar, condones, revistas de cine, posters de toda clase, fotografías reveladas hace poco. Ella se reclina en la silla con desaliñado gesto. La mirada del otro no te transforma en lo que no eres Rosa.

Compacta la sensación de pérdida: el cuerpo se desgaja como en capas moleculares, los sentimientos y la demencia de los días quebrados. Ella en su solitario hastío elige perderse mientras alguien la dibuja y musita el nombre de la flor que ya no es. Belleza de collage sucio.





Imagen: Cartel polaco de cine.

03/09/2007

Postales I


He estado oculta y encerrada en el sonido de mi physica rota. Oía cómo tus piernas se movían en el reloj de letras. Yo era un número infinito, un cuerpo amarrado al fierro helado. Las horas pasaban, los claxons irrumpían desde la pista hasta la habitación en la que me unía al tiempo de las adivinanzas y los monstruos agazapados esperando por mí.

Latas de comida en una esquina, el teléfono silencioso, el tic tac de la película manchada o tus piernas mirándome, el frío sobre el recuerdo oscuro y Art Blakey consagrando mi pulsión, mi ritmo, y una nube de mariposas estrellándose contra la pared. Después el cuerpo desapareciendo en la cama a solas, silenciosamente, como sangre que se lleva los senos, rosamunda en su cenit y la música se guarda la imagen en una postal.



Imagen: cartel polaco de cine.

28/08/2007

Intersticios.

La mujer se sostuvo en la columna y cerró sus ojos. Al abrirlos, recordó los frescos de Pollock, la adicción del desesperado que buscaba fisuras entre los lienzos, y se le hizo nítido el olor a pintura, la textura de sus corredizas líneas sobre la tela. La mujer estaba allí por su obsesión con los intersticios, ilógicos motivos para huir de sí misma. Todo era para ella una estructura volátil, como si la antiguedad de aquel santuario en donde estaba fuera una construcción imaginada que desaparecería con tan sólo intentarlo. Un soplo, el sonido de una sinfonía, una turbia certeza. Su propio aroma esparcido en su cabellera negra, registros y sollozos ocultos. Se tocó el cuello y trazó con la uña de su índice izquierdo una marca en su mejilla, como si quisiera hacerse una arruga profunda en la palidez de su rostro indiferente.



Foto tomada de Google.

18/08/2007

¿Dónde está el vestido blanco de Berenice?

Era la hora del mate de hierbaluisa al fondo del atelier. Tú con las sandalias gastadas en mil caminatas y campamentos de verano, con los chistes sobre Jason, el de la máscara blanca llena de agujeros y el martillo en las manos. Tú, rojo de deseo, por la muchacha sempiterna, que espiabas desde el ventanal con vitrales rojos y azules. Catedral de pintura y olor a lienzos al pie de cada alféizar..
Ah, cómo me ponía yo mintiendo frente a ti para sonar distante, asquerosamente correcta. Por cobardía, insolación, fetichismo secreto, ternura a gotas, escapando en bicicleta. Porque no sabía donde estaba el vestido de Berenice, para que lo dibujes y culmines de alguna manera tu erótika voyeur. Porque yo tenía los senos chiquitos, no sabía francés ni era preciosa. Así que un día le saqué una fotografía al vestido blanco de tu musa. Yo tu discípula, me reía de mi ofrenda, mi masoquismo, caminando sin aliento por el pequeño mirador de Barranco, mientras el mar se parecía a una canción de una banda de garage cuando la vida era un grito en medio de mil posters de cine y el revés de los besos.





(Para la dulce Eloísa).



Foto de Mariball Pearson.

16/08/2007

grietas

la ciudad marcada por fisuras espera. espera algo que no se sabe qué es.
la ciudad es el enorme cuerpo que alberga otros cuerpos.
los órganos de la ciudad han colapsado. las grietas de lo que no se puede definir hacen de la ciudad un lugar alterado. grietas como heridas en la ciudad en la que vivo. grietas y golpes.
después de una tragedia el suelo y las plantas de la ciudad parecen espinas gigantes de cactus. las grietas crecen.


*



Vivimos el terremoto en pleno Torneo Internacional de Ajedrez. La vida parecía una carrera vertiginosa por escapar del Tsunami que los expertos indicaron como posible. Imaginar al mar destruyendo todo nos abatió . Los muertos, el corazón de Lima afectado por el sismo, con casonas y balcones coloniales derruídos. Choques de autos en las calles. Noticias: supimos que había cientos de cadáveres en Ica, el lugar del epicentro.

Te sientes desprotegido cuando una debacle de la naturaleza estalla y mata. Ayer fue un día mortal.

14/08/2007

resombreado de fritz lang y vitrales (ea, con nota final)

allí estaba fritz lang mirando a la mujer maquillada, el androide del film. decorado expresionista: atrás de la mujer plateada estaba el cuervo de poe. tú asomabas futurista, entre pliegues de instantáneas, buscándome, apuntando en tu libreta de notas un poema para la actriz del sombrero negro.

el ardor de una noche de ofrenda a los cuerpos unidos pintaba la sombra de fritz lang.
y yo te hablaba a ti que callabas cuando todos gritaban. ahora te hablo sin paletas de colores y te tomo la fotografía en sepia mientras fritz lang canturrea una sonata terriblemente triste antes de morir.



bah, es un resombreado que nadie mira, no hay voces al otro lado. la incomunicación es un imán que se pierde por las esquinas de la zona en negritud.
¿tan sólo importa el eco? el perfume no se siente en una hoja virtual: se imagina de la misma manera que esa sonata, el rostro en la penumbra, el girador mental.
yo tampoco entiendo nada silvestre amiga. soy incapaz de cumplir bien las reglas de la comunicación y las interferencias golpean las palabras, así que no me juzgues, no tengo compromisos, no me debo a nadie.
afuera, adentro: physica cotidiana. afuera hay un cuerpo de niño que mira, se mira, me mira.

*


vitrales. quería soñar con vitrales, con marlon brando, con las construcciones de gaudí, ver el espacio sideral, a los cuerpos revelados, el mar en sochi, la niebla celeste, un volcán erupcionando cuya lava se convirtiera en arena fina y limpia. quería soñar con calles plenas de chicos asombrados por la belleza en constante transformación.

todo se ha vuelto lejano. no sueño con nadie. los parias se ha ido y con ellos me fui. nadie toma la ciudad. la ciudad existe: es el puente. el gran bastión. soy un pedazo de la ciudad. ¿tú qué eres?

*


el agua hierve, el vapor llega hasta aquí. bodegones vivos, pastillas de menta otra vez, el viejo emile, el móvil, el silencio, el frío, el teclado es lo único que se oye sonar unos momentos y los ruidos de la tele
visión que los vecinos escuchan, monetón, premios, sonrisas, y no hay recurrencia (puedes constatarlo una y otra vez), alguien silba. alguien se va.


---------------


Y:

Escribo a cualquier hora del día, antes lo he dicho. Escribo porque si no es como si no hubiera acometido mi acto vital. En las madrugadas, al estar extenuada, el cansancio no me detiene. A veces publico y cometo un descuido: la recurrencia. Eso que sucede con las palabras y los gestos. Luego me doy cuenta.
Al releer el post pasado , no me gustó. Lo he cambiado (y lo titulé resombreado de fritz...). Así como cierro una ventana. Queda la zona, quedo yo. La comunicación que esbozé al crear la zona es como una lux intermitente. Prefiero dejarla en su intermitencia, lejos.

Queda el acto de escribir. Creo que volveré a la hoja de papel, para apuntar como apuntaba en la zona, si es de madrugada, con trazos, silabeos, como cuando una aprende a escribir. La zona no desparece. La zona es mi proyecto más querido, y lo digo aunque suene algo tremendista. Sigo escribiendo. O es que la hoja de papel virtual será la zona, más radicalmente.

Comprendo a Tazerk: ahora entiendo lo que antes no entendía. La necesidad de escribir sin que debas esperar comentarios. Lo cierto es que me río: siempre me han interesado los comentarios. Al otro lado del monitor, convierto la idea básica de las fronteras invisibles en territorios que se alternan en una retroalimentación que tiene misterio, y más que ello: una especie de centríguga fuerza que nos acerca.
A parte del hecho de saberme en la línea de las fronteras más distantes, lo virtual es mi campo. Seguiré escribiendo.
Extrañaré los comentarios que llegaban regularmente. No me coloco en el punto de la arrogancia, donde reniego de todo. Ni siquiera reniego de mis errores. Simplemente los veo como parte de lo que ayer fui. Y ya basta con el yo. Cola del demonio, reguero de sinrazones, lindezas y decepciones, rutas cruzadas, platónicas señales, la risa con su eco. Eso: el eco como un animal vivo. El eco musical.

Resonancias. Infinite. Infinite.


Deux, el cuerpo estalla cuando las palabras salen de su centro. El cuerpo/las palabras/ la distancia.

12/08/2007

enamoramiento de un día

al final del día saqué mi tablero de ajedrez y me miré entre los trebejos como una pieza en posición de mate al rey blanco. vi los ojos del chico elegante cruzando el espacio. yo que no soy linda recibí su sonrisa sin sorpresa ni nada. solamente recordé que un día antes estuve enamorada de su physical cadencia. hoy eso era la reminiscencia de un tirón al vacío.

los silencios y los gestos contrariados me atacan.
yo contraataco con mi solex de pegatinas rojas y negras. los noticieros me rompen la regla de nocturna ermitaña. mi hijo y lo que escribo es lo único que tengo. no hablo con nadie y las deshoras me marcan.

beberé mate de hierbaluisa aromática.
me desenamoré demasiado pronto.
dime ¿dónde están mis alpargatas ?
me caigo y la lluvia aparece. no sé tejer mi buena amiga (me ensucié la cara de arena mojada) . me levanto y la ola marina huele a algas y no hay nada más que hacer: luego de tocar en el piano de cola, nada me interesa. no hablo con nadie.

el piano de cola esplendente y tú son ahora recuerdos. derrié mortimer, dixit la pianista.


bobby fischer en foto tomada de google.

10/08/2007

subterránea

te llamaban anoréxica cuando veían tus costillas sobresalientes, tu fémur largo, los ojos grandes con ojeras. la subterránea, la fea, la que nadie perseguía para el baile en la correctísima fiesta de los evangelistas. la que pedaleaba desde la avenida arequipa hasta el santuario de rosa, la amadora de los rechazados. e imaginabas la levitación de la santa y soñabas con el trópico de capricornio frente al pozo donde la gente echaba sus cartas pidiendo por sus deseos, desde los más oscuros hasta los más claros: requiém de la celestial ofrenda, sónica átona.
la uterina muchacha modelada en las insomnes noches con poemas primitivos sobre la ciudad, el cuerpo y la muerte: esa eras tú sin amante a tus catorce.

09/08/2007

la imagen que baila

tengo unos deseos de volar como la imagen que baila. fragmento de escena en rojo y negro como los fuertes colores de la z q.

ser ave que desaparece más allá del choque nuclear.

me contradices y blasfemas. no importa: soy la imagen que baila.

08/08/2007

oh la gente agresiva

un golpe bajo. una mirada torcida. una palabrota dicha con toda la mala intención. el garrote simbólico. la verdad fragmentada. el payaso tuerto. la buenaventura de mentira. el barro lanzado desde un balcón a un niño con muletas. el amor en una bocanada de humo. la arrogancia de un hombre resentido. el insulto de una mujer solitaria. la ebriedad de los extraviados que no saben qué hacer en una noche invernal. sshhhhss, la ciudad que duerme apenas. el que te mira por encima del hombro si no le gustas. el que desea a otro con rabia. la que odia a otro con deseo. el deseo que no es deseo si no soledad. la canción para el viaje, oh sí, al final la canción.