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21/09/2007

¿Quién le teme al blog?

Amo los blogs personales. O para decirlo claramente: amo los literablogs.
Si queremos, escribimos tres posts en un impulso o niet, lo dejamos en pause. Si nos provoca denostamos de algo o alguien y nos alegramos por algún suceso y para celebrarlo, lo contamos.

No sé si ahora debería celebrar lo que siento. No sé tampoco si importa que deba o no deba. Tan sólo sé que una manera de sacar de uno lo que te golpea por dentro, es compartir, comunicar lo que te sucede. Sí, aunque no existan las almas gemelas, arrojar al espacio virtual gotas de ánimo, es liberar la pulsión interna que de otro modo te presionaría hasta ponerte en peligro. Porque ¿acaso no es peligroso acumular tensión dentro de uno?

Un punto es que tal vez a nadie le importe realmente lo que compartes, y sin embargo, lo dejas en el gran espacio virtual y en algún momento alguien te escuchará. Oh, vamos, tampoco es una cuestión de fé, si no de convicción. Sí, al modo de iluminaciones luceferinas.

Estuve pensando en que no hay por qué atormentarse si no te aman, es decir (ya sé que eso suena filocursi, mas aguarden unos segundos, no he terminado de exponer la idea) hay demasiadas posibilidades de vida en potentes miras. Hay música, pensamientos, physica de los cuerpos, ritmos de ciudades, cine, lecturas imprescindibles. Movimientos radiantes chocando con el horror del mundo.

¿Por qué supeditarse al supuesto amor por un hombre? ¿por qué elevar a un hombre a niveles delirantes y no mirar a otro lado?
Los amores de pareja son espeluznantes cuando hay cansancio.

La physica de los cuerpos es una especie de amor expansivo. Es como música sin delimitaciones absolutas.

Prefiero llegar a lo sagrado. Al misterio.


*


Ella es la niña musa. Hace poco era una bebé. Ya camina, suele reírse, le encanta jugar con la pelota, adora la música. Le gustan mucho las rondas, Mozart, Debussy y la música coral peruana. Es una niña musa en toda la amplitud del término.

Como en este post dejo una meditación y una decisión personales, quise compartir la sonrisa de mi niña musa, con Taki Sonq'oy interpretando Paucartambo.

Salutes sonrientes y madrugadores.




12/09/2007

la poesía se pega a los stickers

mi querida niña ponte el vestido rojo y toma la paleta de vainilla

así en posición de hada con lenguas de fuego en el juguete que llevas

te veo mientras me pego stickers de letras por cada saudade que tengo

yo, la alborotada de las manos congeladas sin nocturnos felices
con el cuerpo cantado en el poema que muta, como cuando preparo el pastel y pongo flores en la jarra opalina

como cuando entro a la ceremonia de lejos y tú duermes

o en la trasnoche con tareas de otra gente, chicas y chicos confundidos entre profesores y sexo

en los baños de las universidades, en tristes hotelillos de la ciudad, con braguetas sudadas y maquillajes corridos a la hora de encajar los cuerpos

mi pequeña niña , no sirvo para la ruleta rusa ni los juegos mecánicos, el vendaval de las ilusiones con perros guardianes

me como el tiempo intentando que el tiempo no me arrastre con su tsunami y su tórrida physica
tampoco sirvo para ser la mujer de nadie con su belleza melódica, un dulce despojo

y quizá por eso te extraño ahora que las bandas de muchachos fieros se han marchado de la ciudad

apenas quedan unos cuantos demonios solitarios escribiendo sin tregua

o no sé mi pequeña niña, porque estoy herida de muerte y me estrello contra los días,

mas al fin me uno a mi sombra, y al fondo, en la esquina de mi habitación, el tiempo desaparece

busco stickers para mi cuerpo, busco alguna música mientras en la mesa el pastel se enfría

el paraíso estaba en los juguetes contigo en el centro y tú te has ido

run run la canción de cuna en el aire

aletea cerca un demonio cansado y me duermo

29/07/2007

Vito, Venus Peter y yo

Vito el niño que se cagó en la ducha ante el asco de sus compañeros después de los insultos: ¿lo recuerdas en esas noches frías de julio? aquí en la retaguardia de un espacio con sonidos cruzados, le veía llorando cuando le despertaron intempestivamente para llevárselo a un reformatorio. Vito sin maquillaje ni pestañas postizas, chiquito y desolado comiéndose su espanto. Y yo entre el monitor de la compu, con la foto de la musa bebé a un costado. Y el perfume de las flores cerca. A durmiendo. Y después llegó Venus Peter, el niño que amaba la poesía allá en un pueblito escocés, hijo de pescador, en su bote mirando el horizonte triste como huérfano de la gloria. Los esperpentos salen de sus guaridas, los chicos buenos no existen. El cuento de los muchachos caricativos está para la mierda y esa es una verdad de perogrullo con el cliché de la imagen rompiéndose en el vértigo.

Los Soprano se matan a diario con sus peleas como en esa calle de Beirut. Eso me contabas tú mi esplendorosa amiga, escribiéndome desde una ciudad convulsionada, de paso por una inspección ocular de minas. Cadáveres regados en las calles: línea tantas veces repetida en las crónicas de la muerte. Cadáveres calcinados. Cadáveres explotando. Y siempre los niños perdidos, entre partisanos muertos. En pleno siglo XXI te sacan los ojos y se cagan en tu pena. Así es la fiesta de los chacales.
Déjame una señal tuya, que ya no sé a quién escribirle con cariño porque de todo hay en este mundo de animales travestidos. Yo soy un lobo y un tigre, otras veces un ave y una salamandra. Tengo espacio para tus cartas, tus delirios, sin nenúfares ni tintineos de campanitas.
¿Me ves haciendo el volantín de los funambulistas? Con canciones que me hacen menos vulnerable al rococó de los instantes desechables. Cual cíclope, con insolencia. Eso me queda. Mi querida insolencia al ras de todo desaliento. Y después el invierno que se alarga feroz y musical.



*



Nota para el chico de las mil aventuras:




Oye Dinosaurio, tengo un bolso viejo. Allí he guardado tu canción.

¿Regaste a Mora, el cactus hembra? Recuérdame, tengo a los monstruos despiertos. A los demonios. Y te quiero como a los ecos de Antonin Artaud en el alba.

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17/07/2007

Tonada post sin rosita color

Le dije a la musa bebé que A está con fiebre y que no podré cuidarla hoy. Ella me miró y no sé qué cuchillo de la tristeza me apuñaló.


*


Creo que la alegría se ha quedado en una canción oculta en la zona. Creo que no sé al fin quién soy.
Un espíritu deshilachado del que los demonios han escapado. Y yo también me escapo y no sé de qué.

12/07/2007

El hombre de los jeans negros, gokú y la musa bebé

Si lo vieras, me refiero al hombre de los jeans negros, sería porque tu imaginación confluye con la mía y en medio de las distorsiones, los trastornos, la mala leche, los chips de los humores y los instantes de levitación (también imaginarios) todo o casi todo se condensa para vivir. Es simple. Y no me importa que la fantasía sea como un animal prehistórico que reaparece y se convierte en máquina del tiempo.
El hombre de los jeans negros, el literablog, el precoz amor por la vida al otro lado de las alteraciones cotidianas, se levanta en medio del mate, de caminar unos metros en la casa, en medio de la vajilla recién lavada, de las sábanas cambiadas, del olor a suavizante que la ropa del niño inquieto se pone para salir a manejar bicicleta aunque llueva y a lo lejos suene la fanfarria de una marcha escolar.
La sonrisa del hombre de los jeans negros es exactamente igual a la de Harrison Ford en Blade Runner.


*


Soy Gokú. Vaya, tu manotazo en el aire tiene la gracia de un gato que araña mi mano y después ronronea. Soy Gokú, mírame. Estoy en el centro de una mesa. No soy tóxico ni inflamable y te miro escribir. Como en un cuento de Philip Dick, soy de un material indescriptible (eso es mentira, lo sabes) y soy una fogata anímica, una señal irredenta de tu nostalgia pasajera.
Soy mentira y soy verdad. Existo, como en los animes japoneses y he venido a contemplarte, apenas en un momento, sin más ojos que éstos de color obscuro como un infierno de ciudad galopante.


*


La musa bebé nació antes que estallara la idea del caligrama imperfecto.
No tengo a nadie cerca que me dé bolitas de cristal para jugar con las ideas y los laberintos. No, no es absurdo: lanzas una bolita al tablero de las ideas porque cada bolita es un pensamiento. Así que yo creo las propias bolitas, las cuido, las pinto, las despinto, las destruyo si es necesario, lo que no suele ocurrir porque la transformación es preferible y afuera la desesperación copa cada espacio, y no me bastan las ideas, el mate, los beneficios de cartones, itinerantes animales, una sequedad en la lengua y un trapecio rojo moviéndose en el inexacto recuerdo de una época sobregirada.
Por eso cada vez que cierta tristeza se convierte en el cuerpo ladeado que se cae, esquivo las ideas y sin el menor conocimiento de la experiencia zen, le doy un resplandor al cuerpo que se ha distendido como un fantasma , como la nada o un epígrafe escrito en papel gris.
LA FRESCURA se parece a una canción que se oye en una tarde de verano cuando el sol no es pegajoso ni te muerde la piel. Mi pequeña musa es como la frescura, abierta en cada día que la cuido y beso su cabeza en la que miles de ideas esperan su tiempo para nacer, como en una constelación y una máquina aún no estrenada.

10/07/2007

Rocambole

Un aroma a jazmines satura la sala. No podría odiar a nadie, ni ahora, aunque aparezcan esos arlequines extraños de la venganza que flotan afuera, inflitrados a veces en los ruidos del ordenador mientras la madrugada hiela mis dedos. Tac tac, sigo escribiendo y la destrucción de la paz se parece a un cuento maldito.
La dulzura de las iras se bate con hojuelas de amor cansado. Todo eso es tan cierto como el sueño de la pequeña musa que se ha dormido en su cuna. Mientras la contemplo, tengo la cara mojada y me repito, rocambole, rocambole, como si fuera un mantra, una especie de salida para el absurdo animal que llevo dentro.

07/07/2007

Post-post lunar

La noche se va. Escribo entretiempos mientras A juega en la casa de Doria. Se va a quedar a dormir para jugar ajedrez con su papá. A no quiere comer mucho pastel porque le gusta la ligereza de la delgadez.
Hoy cumplieron años los hermanos de la musa bebé que tienen distinta edad habiendo nacido en el mismo día. Fue un día agitado y gracioso con juegos en parques y el happy birthay dum dum.

El dulzor de los recuerdos fue muy mío. Quizás también debí cerrar la ventana de comentarios para el post Café con pastel de limón. Eeeeh, ¿qué digo? si llegó Kurubeta exclamativo desde Paraguay.

Volteando el giro, notará el que lea este blog personal, que mi eclecticismo es poco atractivo. Eso por una parte me reafirma en la soledad, que no es un estado buscado a diestra y siniestra.

A veces

sí, reaparece el a veces

la virtualidad me parece sobretodo radiante. Otras, encuentro que todo es ilusión. Que la matrix está aquí. Que no hay nadie ni yo estoy aquí realmente. Que no soy nada ni nadie. El teclado suena con cada dedo sobre las letras, la compu arroja un ruido de máquina gastada, y existen otras señales físicas. Natural composición cromática de objetos vivos.

Lo que parecería un sofisma cual pretexto para una retórica vana es solamente parte de la soledad.

Vivo en Lima, lo saben. Adoro esos lugares inciertos y hermosos de la ciudad, su centro retumbador, las huacas y los apus urbanos.
Soy una mujer extemporánea a solas con su teclado, sin irritación por el frío invernal. Me hago preguntas, demasiadas preguntas.

La más recia naturaleza humana se torna anarca. ¿Has visto las manzanas doradas de las que hablaba Ray Bradbury? Si las has visto, comprendes....comprendes.

Hubo un tiempo en el que me enamoraba virtualmente. Era el tiempo de los espejismos.
Muñecota de signos electrónicos, plum, me maté.

Ahora pienso en los talones de aquiles y en las madréporas. Y me convierto en un cyberanimal.
Preferiría ser cyborg. Mil veces, millonésimas veces, cyborg con talante de viajera, nómada asidua de los territorios expansivos.

Tal vez llegue el tiempo de la rebelión última, como en un perpetuo acto felino. Tú estarás al otro lado de su cara y yo reuniré fósiles y cactus, porque del amor, creo que es como un fósil que resplandece en los veranos y yo quiero verlo cuando la espuma marina lo golpea como si eso fuera lo que al final importa. El amor cactus, el amor maquínico y solar.

Café con pastel de limón

Mi querida Luc, esta noche comí pastel de limón con el café humeante mientras sonaba CocoRosie. El silbido de la tetera era bajito y musical. Las risas eran gráciles: me dijeron que me quedaba muy bien mi vestido negro con detalles rojos como el focus que tengo en el cerebro, gabinete móvil. Extrañé a la musa bebé y pensé en ti. En detalles, cómo cuando te echabas en las manos ese gel espumoso que olía a gardenias. Por eso plantaré las raíces de esa flor perfumada que nocturnamente se abre como una mujer amorosa o un demonio atisbador de jardines.

En las tardes el limón tendrá un aroma fuerte mientras en el horno se cocina el pastel. Y esperaré la noche para recordar cuando fuiste Electra en aquel montaje. Mi niño y yo saborearemos el pastel y el café caliente en este invierno sin estrellas, ni arpías asomando tras las contraventanas.

Chao, escríbenos cuando la ciudad cosmopolita de Woody Allen se ponga hermosamente nublada, como en Lima, en esas tardes cerca del mar.

06/07/2007

8 extrañezas

1.- En la calle: mirando el cadáver de un conejo tirado en plena pista. Orejas sangrantes y cuerpo blanco/rojo.

¿Era el cuerpo de un conejo o una imagen de pesadilla?

2.- Los a veces de pronto desaparecen y dan paso al absolutismo más surreal.
Pájaros cruentos sobrevuelan la casa del asesino.

A veces no existe.
Los pajarracos son parte del guión de un cortometraje gore.

3.- Los cuentos sobre crímenes no pueden ser como un video clip. Tienen que tomarse su tiempo por cada asesinato.
Después de leer un cuento escrito con una violencia veloz me pregunté cómo podía ser tan gracioso algo que se suponía que no debía serlo. Y sin embargo alguien comentó ¡que le tenía envidia a quien había escrito esa historia!.

Eso fue lo más bizarro que he leído en la red. Y cómo quisiera leer más, explorar el mundo de los blogs en vez de ver frente a mí papeles apilados.
Bah.

4.- De la ridiculez, he visto escenas flagrantemente locas.

Cuando estuve hace años en una inauguración de pinturas, con copas en ambas manos, definitivamente se me veía absurda. Me dijeron que me veía encantadora. ¿No les parece la burla menos inteligente?

5.- La musa bebé canta a su manera. Da-da-daaa-daaaá.
Escucha canciones africanas y canta.


6.- Le dijeron a mi amigo, que escribe unos poemas salvajes, que tenía cara de huaco mochica. Lo dijo un tipo que se cree guapo, con los bíceps firmes.

Los guapos suelen ser insoportables.

Me resultó inaudito que no reconocieran que mi amigo era un millón de veces más hermoso que todos los varones de aquella reunión snob.
Parecido a un huaco mochica. Y qué.

7.- Los orgasmos en noches de luna llena suelen ser normales.

8.- Las naranjas heladas son deliciosas. El amor más profundo es como una naranja helada en pleno desierto.



30/06/2007

bonsais en una sala verde

árboles enanos que alguien insultó y la musa bebé dormía mientras yo me enojaba. después me reí porque la cara del chico con lentes de carey era ridícula. los bonsais relucían en la sala verde y un chica rubia me preguntó por la pequeña musa, sus señas y breve biografía. una actriz voluptuosa aparecía en la primera plana de la sección de espectáculos. diario en día sábado. una metralleta sucia al reverso de la hermosa chica.
y la sala era un homenaje al verde con plantas de hojas brillantes y los bonsais sobre una mesa de caoba. heladera de invierno. caían gotas de agua pura sobre el más lindo bonsai.

18/06/2007

Burbujas y subterráneos


Phoebe en la burbuja, quince años después que su hermano Holden le contara que quería ser el guardián entre el centeno para proteger a los niños. No caerían al abismo porque él los salvaría.


Phoebe, Phoebe.
Y al otro lado el Juez Holden matando a mansalva, indios en el desierto, muy lejos de la ciudad. Dos Holden, abismalmente distintos entre sí.

*




Los subterráneos son maravillosos.
Hay sucesos que nos arrancan del vacío, como tocar la flauta en una estación de metro, y ser Martín, el pianista, el jugador, el insólito individuo cuya mejilla es acariciada por Victoria, la niña autista. Victoria, Phoebe, Martín.


*

Vi en Cinemax, Juego suberráneo, film de Robert Gervitz. Me sentí gratificada por la trama en la que los subterráneos son laberintos, rutas, metáforas de la cotidianidad. No sé cómo alguien puede comentar que la película tiene una segunda parte en la que decae, porque ve la primera parte con más movimiento y es así como desarrolla una comparación arbitraria. Simplemente la película no es lineal y esa no linealidad es parte de su belleza.

Supongo que el considerar que hay diversos puntos de vista, de hecho se convierte en un sofisma. Sin elipsis.

*



Necesito apreciar una limpieza escénica únicamente alterada por las miradas del espectador.


*



Burbujas gigantescas y subterráneos de noche: el vestido anaranjado,el mate en el termo, no hay alas, hay tigres.


*

La musa bebé anoche me abrazaba: corría hacia mí apretando en su mano un hipopótamo lila en miniatura. Los pasteles recién salidos del horno nos esperaban.



*



Hey tú, no insistas. No he visto los films premiados con el Oscar.


*

Las autopistas del mundo ya no tienen ese encanto que Julio Cortázar disfrutó cuando escribía sobre ellas y la majestad era una idea snob que mi amigo R agitaba en sus albas rojas.

¿Dónde está la otra majestad que un día nació en ti?



*

Rammstein tiene canciones dulcemente violentas.


*

Tengo que comprar otro Dvd'. Querría tener dos. Monitores enormes y las conchas de mar en el escritorio. Hay botellas azules, rojas y verdes como parte de la escenografía cotidiana.
También refrescos y flores. Por unas horas, diríamos que el infierno no existe cuando dormimos ni cuando desafiamos a la gravedad en una burbuja gigantesca como en un film de ciencia ficción.

Persistencia de la memoria en una nota ajena a la extraña épica de Dalí o fundación de la dinámica post/surreal.

¿Dónde estás viejo demonio? mi amigo, mi lejano amigo.



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Imagen, de Solkosky.

03/06/2007

Sorpresas

Cuándo me hablan de sorpresas, pienso en la posibilidad de ver un fotograma gigante. Sí, no creas que te miento. Ahora que se me ha desmelenado la cabeza por el detritus mental, no tengo tiempo para mentir.

Mentir, agobia si no eres un ladino mentiroso. A parte de toda la enjundia moral, mentir significa poseer imaginación. Mas ya sabes que no tengo vocación para las mentiras domésticas, lo que nos hace buenos amigos, cómplices en los momentos más insólitos, tú sabes.

Hay una pausa como cuando usas
el control remoto y haces un alto en medio del zapping.

De toda la memoria comprimida en escenas dispersas, recuerdo aquella vez a la profesora Marcela, sujetándome los hombros para calmarme porque mi padre había muerto y ella, antes
me había anunciado una sorpresa. Nunca más supe cómo mirar a esa profesora en la clase. Las sorpresas son todas tan diferentes y parecidas, como en una tragicomedia.

No me gusta la palabra sorpresa, qué quieres que te diga. Es una palabra filtrada que tiro a la basura, sin delicadeza. La gente suele hablar de sorpresas y no de dinosaurios o musas.

Una musa con su vestido celeste en el fotograma gigante al lado del pacífico dinosaurio. Vegetariano, claro.




Mírale a los ojos al canalla que en tu oficina te hace trampas. No le des una sorpresa, no le des nada. O sí, dale tu mirada directa como un disparo en el aire.


Uno de estos días van a destruir la belleza de los juguetes. No quiero esa sorpresa, ahora que los juguetes se han cuarteado en la sala. El tractor amarillo de metal resiste y las canicas ruedan cuando las saco de su caja plateada. No hay sorpresas, lo que hay es música. Cocteau Twins en la tarde del domingo y la niebla que entra por la ventana.


Los avisos comerciales se oyen a tdod volumen, la vecina discute con su marido y la nena dice que se va a jugar con sus amigas. Tomates refinadamente enlatados para usted señor, y berenjenas, garbanzos, pizzas, tabaco, desodorantes, colonias, artefactos eléctricos. Nada de eso me sorprende, si no la risa de la musa bebé que llega por un camino de ondas parlantes y la tarde se oscurece mas eso no importa.

29/05/2007

La canción de la musa bebé (o ella...)

Ella camina y aún tropieza con su coche y los muebles. Es como nosotros que nos caemos y a la vez es diferente porque nos levantamos solitariamente y en otra dimensión.
En realidad ella es tan hermosa como tal vez no volverá a serlo jamás. Su belleza cambiará y será otra. La musa bebé nunca más tendrá esa risa de ángela asombrada cuando ve diamantes dibujados y pintados con témperas al pie de la contraventana. Ella nada sabe de contraventanas ni actos despiadados. Ah, si la vieras comprenderías por qué pienso que ella es como esta canción.


14/04/2007

Día de mar

Luego de una mañana de caminatas y trámites, en largas colas fui a ver el mar en La Punta, donde está el Puerto y la niebla suele verse hermosamente en los inviernos. Me saqué los audífonos, y me dediqué a escuchar la música de los sonidos marinos que se mezclaban con los urbanos y el resonar que el vuelo de las gaviotas dejaba en sus constantes vuelos. Había poca gente en los miradores en contraste con los sábados y domingos y cierta paz se instalaba en el pecho y los ojos, deslizando la mirada por las desconocidas gentes. Así en mi tranquila observación, vi a un grupo de extranjeros que subieron a un barco estrecho para ellos, que eran más de treinta. No me interesó indagar cuáles eran sus destinos. Solamente los veía caminar a lo lejos, con una discreta prisa, cargados con maletines y mochilas. Pocos sonreían levemente. Eran hombres algo cansados que parecían llevar en sus rostros, el sello de una vaguedad. Como si se ciñeran a una rutina distinta a la de la gente netamente urbana. Resignados a viajar sin mayores ilusiones.

O tal vez estaban extenuados y nada más.
No sé.

Luego vi a una chica esperando a alguien. No le importaba el mar. Le importaba ese alguien. Estaba en la banca contigua a la mía. Llamó desde su móvil y se oía lo que decía.
La espié.

- Estoy aquí... No, si llegué a las ....., dile que estoy aquí.
Ya, ya. Como te digo, he estado esperando. Ya, ya.

Sonreía ligeramente y permanecía sentada mirando hacia la pista. A sus espaldas el mar bramaba.

Me pregunté si el chico que ella esperaba , era el mismo que había estado hace aproximadamente un cuarto de hora, contemplando el mar. Con sus lentes oscuros, su lonchera cruzada en el cuerpo y un cuaderno tamaño oficio. Un muchacho aparentemente formal, vestido con una camisa de cuadros azules y un pantalón de color crema.

Si es él, la esperó poco, me dije. Recuerdé que miró su reloj y después de cinco minutos, se fue.

No era el mismo chico. Era evidentemente menor que el otro. Aparentaba 18 años.
La chica se levantó y le dio el alcance a la altura del monumento que está en el centro de la Plaza. Sus largos cabellos negros flameaban. Era lo que destacaba en su figura. El chico se veía como miles de chicos que caminan por la ciudad. En realidad era una pareja como las tantas que se ven en la ciudad. Dejé de mirarlos.


Pensé en Joaquín.


Me levanté y di una vuelta por la Plaza. Me saludaron unos vendedores de artesanías. Veía a los niños pisar las rocas y arrojar piedritas al mar.
Un hombre joven y una niña estaban sentados en uno de los miradores, ubicados en un excelente lugar para contemplar el mar. La niña usaba un pañuelo con un estampado de bolitas azules en la cabeza y llevaba unos jeans que le quedaban muy bien. Se veía pequeña, como si tuviera nueve años. Volteron ligeramente para mirarme y se demoraron un poco en observarme sin que sus miradas fueran molestas. Quizás les llamaba la atención mi caminar lento, como si tuviera todo el tiempo del mundo para pasear por la Plaza. Para ensimismarme y mirar el mar.

Escuché que la niña decia al rato, "papi, papi, mira mis zapatillas..."
Pasaron 10 minutos y se fueron. Fui rápidamente a sentarme en el lugar que habían ocupado. Sentí que ese era el mejor sitio para ver cómo brillaba a lo lejos el mar, como si una hilera de dimantes estuvieran flotando causando una de las imágenes más bellas que he visto en mi vida.

Un hombre que estaba sentado en una banca, cerca del mirador, me saludó y comenzó a hacerme preguntas sobre la vista, luego me preguntó la hora y después fui cortante y le contesté con un gesto serio. Giré y me quedé mirando el mar. Me olvidé de él y la fijación en los diamantes flotando me serenó profundamente.



A mi costado se sentaron una mujer y su niña. Las dos sonreían y conversaban. En un momento la niña se rió conmigo, compartiendo el efecto que le había hecho un comentario de su madre. Me gustó esa actitud.

La mujer me preguntó si habitualmente venía a la Plaza.

- De vez en cuando vengo. Esta vez he venido sin la compañía de mi niño, contesté.

La mujer me hizo una serie de preguntas, mirándome y escudriñándome. No sé por qué no me molestó su interrogatorio. Creo que era por la sonrisa de la nena que sostenía su mirada sobre mí.
La mujer se despidió amablemente y la niña agitó una manito para decir chao.
Al par de minutos llegó una familia. Papa, mamé e hija, una niña gordita. La pequeña descendió hacia las rocas y de pie contemplaba la olas y los patillos negros que se zambullían de cabeza y emergían. Volcían a zambullirse y salían traviesos.

Los diamantes seguían flotando en la lejanía.
Aquella familia irradiaba contento. Él parecía un pescador. Usaba un bibirí verde. Ella tenía sujeto el pelo en una cola. Parecía una mujer dedicada a quehaceres domésticos. Había algo en ella que así me lo indicaba. O acaso mis subjetivas percepciones me engañaban. Quién sabe.

Eran felices, si no constantemente, lo eran en aquellos instantes. Con el móvil se fotografiaron entre sí. Abrazados y sentados en las rocas con el fondo marino, sonrieron suavemente mientras la niña lanzó el flash.



Eran las cinco de la tarde y los diamantes flotantes se desvanecieron. Salté.
El hombre de la banca, que vi al principio permanecía sentado. Se veía como un empleado de la burocracia, rígido y acechante.

Me fui.



Llegué al centro de Lima.
Solamente adquirí un dvd' en Polvos azules: Una Historia de violencia de David Cronenberg. En el Jirón Camaná encargué unos libros de G Deleuze y compré un cd' de un Concierto en vivo de Portishead y una tela estampada con el dibujo de un niño que le dice a un policía que se inclina sobre él :

- Mi mamá me dijo que matara al policía que hay en mi cabeza.

Un grupo de chicos conversaban animadamente sobre libros. Escucharles y atisbar sus rostros con miradas espectantes, me alegró.

Al final llegué a la tienda de una simpática chica, donde estuvimos riéndonos de las historias de Mafalda, de las peroratas de Libertad, los delirios de Susanita, la fan del patriarcado, y de Felipe que andaba concentrado en su juegos de niño, mientras Susanita soñaba con los hijitos que ella y él tendrían.
Después pasamos a hacer un recuento de las series de horror y G demostró sus conocimientos en esta materia. A estaría muy complacido de conversar con ella, así que en otra incursiòn al centro de la ciudad, se la presentaré. A querrá que le compre algún cuento de horror y le diré que G comenta que los que ella ofrece no son terribles. A dejará de interesarse por el cuento y es posible que le compre una edición especial, sólo para él, de los cuentos de Poe.


Me despedí de G y recordé esta viñeta que Joaquín, puso una vez en su blog. La mantuve en mi mente un largo rato mientras escuchaba a Portishead
.


Segui caminando y la ciudad se oscureció en blue.
Yo sabía que llegando a casa, prepararía la ensalada y el mate. Que A estaba en casa de su papá. Que la musa bebé dormía. Qué el planeta seguía girando. Sabía que bombas explotaban en calles de ciudades pobres. Que el amor era una canción triste y la vida seguía nutriendose de sangre y sexo.

Sujeté mi bolso, bajé del combi y aspiré el smog y la energía de aquella ruta cercana a la casa. Llamé por teléfono a A. Luego de oírle, fui a bañarme. Y mientras el golpe del agua me traspasaba el pecho con su humedad jabonosa, me sentí como alguien que no sabe de dónde es
.



Glory Box- Portish...

Viñeta del Cómic The Sandman, de Neil Gaiman, tomada a su vez del blog de Faxx.

Fotografía en blue, tomada de Google.

13/04/2007

Toma esta canción

A duerme. La musa bebé sueña tal vez con querubines y columpios. A sueña con robots y partidas de ajedrez. Yo sueño despierta para recordarte y en mi pecho, la co-razón se rompe en el corazón y sé que hago falta en el hogar. Mi hogar somos A y yo. La musa bebé me llama desde su mundo feliz. Esta noche, al abrazar las pelusas de su cabeza, y contemplar su rostro dormido supe que lo que vibra en mi maquínica, traspasa los dolores y esa pendiente por la que uno cae a veces peligrosamente. Me aman dos niños. Soy de ellos. Soy de la niebla y la lux. De condición terrenal y solitaria, con juguetes ocultos para la hora de las rayuelas y las escenas soñadas.

¿Me ves?
Toma esta canción. Sueña con música, eternamente. Lirismo y gótica bañándonos sin fin.






Imagen: Alejandra. (Tomada de Robot magazine).

25/03/2007

El avestruz en tu habitación

Siguiendo la serie de Flashback en fragmentos.


El fantasma de la Libertad.

Uno de mis films predilectos, sin duda. Hay varias escenas que recuerdo por asociación con lo que pareciera no tener ningún vínculo:

la focalización en un hombre largo, de manos que parecen garfios, rostro huesudo, voz apagada, caminar apresurado

está en el supermercado y aprieta la bolsa que lleva. Es el hombre avestruz musitando algo ininteligible

es la reminiscencia de aquel animal que se paseaba en una escena, por la habitación de la pareja que dormía

ese hombre es un pedazo vivo del film, una pieza del collage mental.

Ha aparecido con su paso rítmico y es también como un fantasma
un fantasma largirucho que enrojece cuando se da cuenta que alguien le mira.



Vi El fantasma de la libertad por primera vez, hace varios años, en medio de la guerra, atravesando el centro de la ciudad antes de llegar a la Filmoteca del Museo de Arte. El ambiente opresivo de los atentados con bombas no nos alejaba del cine. Era verano, porque recuerdo que usaba una camiseta ligera y que Juanita se había puesto su falda de gasa celeste.

Tururum, por nada del mundo nos íbamos a perder el ciclo dedicado a Buñuel. Éramos como dos nenas descubriendo tesoros en movimiento.

En ese panel, al lado de los frascos de miel de abejas, estaba el hombre avestruz , recordándome al ecrán iluminado, su cabeza ( la del hombre avestruz) me traía la cabeza del ave desconcertada en la habitación.



Un momento: flashback.



Le pedían autógrafos al asesino serial al finalizar el juicio. El asesino sonreía como un robot programado para estirar los músculos. El fantasma de la libertad se paseaba entre las balas que el hombre había disparado a plena luz del día.

El francotirador iba a morir.



El hombre avestruz se va y yo veo a la mujer con lentes oscuros amada por el chico que es su sobrino. Ella de negro (¿estaba de negro? la recuerdo dark, adusta, asustada, anhelante) y él, ansioso entrando a la habitación de ese pequeño hotel.

El fantasma de la libertad era el ángel del deseo.

Oh, dioses traviesos, cómo recuerdo a los curas jugando cartas y al sadomasoquista con sus nalgas descubiertas clamando por más azotes a la diva gore, vestida con cuero negro, la de la mirada dura y delirante.

El fantasma de la libertad era la sombra de los que serían fusilados y allí estaba Luis Buñuel con ropa de monje frente a ese pelotón:
¡disparen! gritaba un soldado.



¿Amas el cine? dime, dime, ¿lo amas?

Si aún no has visto El fantasma de la Libertad, busca el film: vamos, si solamente te gusta el cine, quizás con esta película, llegues a amarlo.


Draaaaaamm.
¿Suena patético hablar de amor en estos tiempos de horrores? es que el mundo no es totalmente espantoso, la idea del amor se materializa y es indestructible en las exploraciones, donde la frescura lanza al piso a la opacidad.

No soy optimista ni fatalista. Ustedes ¿ qué se sienten?



¿El hombre avestruz habrá visto El fantasma de la Libertad? Quién sabe.



*



Amoroso androide mirando en su monitor portátil, El fantasma de la Libertad

siglo XXIII, extinción del cerebro bola de neuronas quemadas

la película no ha envejecido.

Tú estás en tu butaca mirando al avestruz y el tiempo es eso, como un animal desconcertado, es el paso de un bólido o es el propio bólido, mientras que como el avestruz, cierto temor se desvanece y sólo quedan sonidos interiores, y ¿sabes? eso también es la belleza.



*



Para el espíritu del film, tengo una canción que es mi sonido interior. Si quieres puede ser también el tuyo, con tu personal cinemascope mental.

Y es porque se me han atravesado las ganas de
soñar con avestruces y curas, con la musa bebé y con ciudades dormidas. Quiero soñar con el fantasma de la libertad.


Draaaaaaamm.


She Wants Revenge-...

22/02/2007

Giros & zigz zags

Cuando estaba pasando los posts de la stultífera navis a la zona, miraba alternadamente una película comenzada. Eso me ha sucedido alguna veces: es porque el film me atrae demasiado como para verlo, siendo secundario que no haya visto el principio.

El pecado de un cinéfilo no es ver una película iniciada si no no ver un film interesante, porque está iniciado. Luego podrá verlo completo, en dvd' o en una sala de cine.

Indagando en la red, supe que la película se titula:
El jardín de las delicias terrenales. Me quedó la palabra "Metaphysique" en el aire, porque la mostraban al final, así que allí tengo un posible referente para saber más sobre el film.

Miraba atentamente las disquisiciones intelectuales de Claudine, la protagonista y veía el movimiento del hombre que la filmaba. Ella parecería snob si no se le escuchaba atentamente. Hacia el final del film, la voz de Él, que era el que filmaba en la historia, se oyó terriblemente solitaria.

Pensé: no podré olvidar jamás esta película. No quiero olvidarla.


*

Necesitaba una idea diferente para escribir un blog.

La idea de zona es la que me expande mentalmente. Esa es la idea con la que escribir aquí, es el generador , asumida como en zigs zags, traspies, hipótesis subjetivas, intensidad atenuada por la realidad, o por una de las realidades. Es decir que esta subjetividad es atenuada parcialmente y en otro momento está en otro vórtice. Uno es diferente, por capas existenciales, mas eso no basta.

Si tengo que decir qué es lo que basta, escribiría vaguedades disfrazadas de verdades pragmáticas.

El acto de juntar los cuerpos en una cópula, por ejemplo, sería uno de los hitos para escribir, mas posiblememte cesaría al agotarse su fuente.

Alguien me confesaba hace tiempo la obsesión que tenía por sus propias heces. Era alguien de una gran hermosura física, hablando sobre los misterios escatológicos de la vida.
Me asalta la idea de que eso sea lo esencial

sonrío.


*



No me siento integrada a ningún lugar. No sé si eso sea algo que deba considerar para preocuparme por pertenecer al algún sitio. A veces quisiera estar en algún espacio virtual sintiéndome como uno de sus elementos, como si fuera parte de una comunidad, mas eso pasa, porque llega la réplica de la otra parte y me doy cuenta que hay intersticios por ver.
Sólo he visto unos cuantos.


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Pasó una escena de una película con disparos, persecuciones, gritos. Nada interesante y de pronto Johnny Deep, con terno y bigotitos, golpea incesantemente a alguien que está en el suelo.
Una mujer lo mira fascinada y luego dice: "No sabía que eras capaz de hacer eso. Me gusta"


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Vi " Izo" de Takeshi Miike y escribí un breve texto.

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Anoche la musa bebé me recibió con una gran alegría. Su pelito castaño ha crecido. Tuve una sensación de dicha concentrada. Fui feliz.