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08/07/2007

Helen Mirren me recuerda a Susan Sontag

Susan Sontag no fue actriz. Helen Mirren no es escritora. Ambas son extraordinarias. SS permanece en sus libros como una musa anarca por naturaleza asociativa a lo libertario. Desde una perspectiva de tiempos alternados, la fortaleza que Helen Mirren le imprime a sus roles de actriz es de una firmeza asombrosa.

Mientras Helen Mirren explora personalidades poderosas, Susan Sontag disecciona los tópicos y alienta en cada libro suyo, todo lo digno, valiente, contestatario y complejo. En sus palabras, las contrarrespuestas son lo más alejadas de los facilismos dogmáticos. Se cuestiona y recuestiona como lo hace alguien que no tiene miedo a arriesgarse en su país cuando opina sobre algo candente, como por ejemplo fue la destrucción de las Torres Gemelas, subrayando que es importante entender por qué la lujuria de las Torres Gemelas fue destruída.

Helen Mirren tiene una frescura y un gran toque ácido en sus gestos. Puede parecer fría y puede serlo realmente, diferenciándose de los paradigmas femeninos. Como las mujeres que no buscan gustar contraviento y marea a los hombres. Dirán que es una mujer bastante mayor (qué desafortunada caracterización) y recia hasta bordear lo rechazable, dirán que sería más atractiva si coqueteara más, sin embargo el bloque de sus admiradores de culto simplemente diría que la dejen ser. Porque Helen Mirren es maravillosamente una actriz de lo fronterizo en una dimensión que llega a ser sobrecogedora e inolvidable.

Observarla, contemplarla y admirarla es lo que sucede cuando ella actúa y transforma la escena en una zona electromagnética. Helen Mirren me recuerda a Susan Sontag.

x maldit

un individuo de mentalidad nazi puede matar emocionalmente a su propia hija. si tiene un cuchillo cerca amenazará con cortarle el cuello para que lo dejen huir.


no mires atrás, el criminal está a tu lado.


(vi la segunda parte de un episodio de prime suspect. realismo visceral, política británica sucia, bosnia, neonazis).

02/07/2007

Inspector Morse, el elegido


Por un instante, pongo a la expresiva actriz de Cold Case* en un paréntesis evocador, especialmente cuando mira tristemente y duerme con su gato. Después llega la mirada angustiada del agente Malone fija en el instante en el que está en su escritorio, ubicuamente lejos de allí.
Malone en Without a trace** trabaja para el FBI. Es responsable hasta rozar la compulsión y sostiene un romance con una joven ayudante, por breve tiempo. Se concentra en cada caso de desaparición con una entrega que su equipo admira y emula. Malone se aproximará a la rubia detective/discípula y la serie así cumplirá ese toque de los dramas con el tópico pasional.

En Cold Case, se indagan por asesinatos realizados hace años, casos en los que no se halló culpables. Así los protagonistas aparecen con la juventud que en el presente es una pálida reminiscencia de lo que fueron. La detective Lilly se enamora y tiene miedo de volcarse a ese estado que la inquieta. Ella es la duda personalizada,
el riesgo, la bondad y tiene el distintivo de mujer independiente, paradójica y generosa.

El inspector Morse*** no tiene familia. Tiene humor: es corrosivo a veces y otras se ríe en situaciones que involucran a otros como a él mismo. Es la risa del escéptico, que sale de su individualidad como si tuviera marca registrada.

Morse está canoso por la edad. En la serie habrá un momento en que intentarán relevarlo. No lo lograrán. Él engordará un poco hacia el final de los episodios, no como un gordo burgués si no por ese vientre lleno de cerveza que en su pequeña casa no faltará. E irá a bares con su punto de apoyo, el sargento Lewis. Aquí se da el binomio tan preciado por la temática detectivesca. Lewis será el Watson en un siglo signado por todo lo que no existiera cuando Sherlow Holmes causaba furor.


¿Por qué prefiero al inspector Morse? Porque es descreído y no respeta especialmente las instancias oficiales, lo quenunca lo convierte en un irresponsable con su trabajo . Ama a los clásicos que oye poniendo en sus cassettes durante sus trayectos en el auto rojo que le acompañará en todo ese tiempo. Un jaguar rojo que piloteará episodio por episodio. Cuando está en su casa bebe vino y escucha música: su sentido de la vida está en desentrañar los crímenes y en la música. Su colaborador, el sargento Lewis llega a quererle además de respetarle. Su papel señalado como secundario, no es tal, pues contribuye a redondear en sus conversaciones con Morse, una mirada más vasta de la que tantas serie televisivas se privan en sus carreras marketing a gran escala.

Morse no es un galán ni un borracho perdido, por eso nadie le puede objetar su rol. Morse es puro dínamo sin el sonsonete que clama por ese dulzón glamour. Por eso le prefiero, ya que a su manera funda su propia elegancia, hosca e irreverente.
El tema romántico es tratado en la serie desde una óptica carente de sentimentalismo: hay un dramatismo que encaja en la personalidad del inspector Morse y devela su vulnerabilidad. La soledad irremisible.

Veía esa serie cuando A apenas caminaba, en el televisor nuevo, con mi mate caliente o mi limonada fresca. La serie contaba ya con varios años cuando la conocí. Se ven en ella, tocadiscos, cassettes, autos de los ochentas, y la frialdad inglesa tan bien mostrada. En cada episodio hay diálogos interesantes, y el suspense está fuera de toda recurrencia hollywodense. Ausencia de ritmos trepidantes y sí una mesura engañosa. Hay una desesperación lenta que recuerda a los films franceses de la Nouvelle Vague. El efecto es raro, porque la serie es de sello inglés. Finalmente, ese es un detalle.

Extravié unos apuntes escritos hace años sobre la serie: lo de siempre, las mudanzas fueron el motivo. Sustraían mis cajas plateadas y se llevaban postales, notas, fotos. Seguramente cuando abrieron una de las cajas, y leyeron Inspector Morse, se preguntaron ¿quién diablos era el tal inspector? tal vez creyeron que era amiga de un policía y se asustaron un poco o mucho, como en un rebote fílmico de la serie.


Eran los tiempos en que solía poner un soundtrack del recuerdo y cuando A escuchaba What's up, seguía la candencia musical con pasitos y risas . Mientras que la noche nacía y yo escribía algún apunte irredento.


Una última anotación en este post: Si el inspector Morse es mi detective predilecto, la detective Jane/Helen Mirren es la detective mujer que admiro antes que a cualquier otra. Ni la melancólica y muy bella Lilly y mucho menos cualquier sucedáneo de los ángeles de charlie se aproximan a su fortaleza que rebasa la escena convencional cien por ciento de las series y películas cliché. ¿Se nota que admiro a Helen Mirren? Oh, sé que sí. Escribiré en otro momento, especialmente sobre ella, la de la fortísima mirada azul.

Pensar en actores, es como atrevesar un laberinto. John Thaw, el actor británico que se fuera para siempre el 22 de febrero del 2002, dejó una escuela actoral fundada en su aplomo y extraña majestad. El inspector Morse es la prueba más firme de que la actuación puede convertir a un personaje en un ser querido que alcanza autonomía, como si hubiera existido cuando más necesitábamos creer aún entre las ferocidades de una época maldita con su rancio establisment.


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* Acerca de Cold case

* *Sobre Without a trace

*** El libro en el cual el inspector Morse es el personaje central.

25/06/2007

El inspector Morse, los diseños nocturnos y otras notas

A ya no juega con sus muñecos pequeños. Los robots, el barco, sus naipes yu-gi-oh y su ajedrez ocupan su tiempo. Historietas, películas de horror (se asusta con El aro y al rato duerme tranquilo) y gokú. Ah y también los dinosaurios desplegables de su bonito libro anillado.

Yo leo, no tanto como quisiera, corrigo las tesis apiladas, me distraigo de pronto, recordando los blogs. Me provoca leerlos. Veo si ha escrit
o Edgar Quinet, que a veces demora en actualizar su espacio. Sigo corrigiendo y sugeriendo acápites, planteamientos. Después salgo a manejar la bicla y el viento frío es una delicia cuando los ojos me arden.
Al volver y leer posts, a veces en uno de esos clicks en los comentarios, encuentro blogs como éste.
Cada idioma tiene su naturaleza distintiva. El alemán es bello. Sin tópicos, cada idioma es hermoso con sus particularidades y resonancias. Die Spiegel. Nietzsche. Heidegger. Jünger, especialmente.

*



Vi el relanzamiento de El inspector Morse como hace años en films&arts. Ahora noté que en el primer capítulo luce menos gordo. Las profundas arrugas horizontales de su frente me gustaron antes y esta madrugada confirmé que siguen gustándome. Recuerdo sus diálogos con su colaborador, el sargento Lewis, cuando se refería al azar y al escepticismo. E-mo-cio-nan-te en su hosquedad y su mirada desencantada.
Cuando llegó el último capítulo, sufrí como si el personaje existiera. De cierta manera existía y me apenó su partida como si fuera un amigo. Es como si me hubiera mimetizado con la serie. Como si hubiera sido una viuda melancólica recorriendo pasillos con uno de esos velos negros en la cara. Aunque el inspector Morse era un solitario crónico y no tenía esposa. Quiso sí tenerla y este tema da para una anotación independiente.
Ahora que ha retornado, pienso en las series que están de moda y que no veo. Tengo guardada la primera temporada de Los Sopranos, y pienso obtener la de humor que es la de un hombre con lentes (no tengo ganas de recordar el nombre exacto de la serie). Respecto a la famosa Friends, sólo sé que me aburre y ese sería su mérito conmigo. No suelo aburrirme, diría que no lo admito.
Cuando vi esa serie, en cuestión de minutos, me hallaba mirando a otra parte: ls plantas que necesitaban un suave baño, el estante de libros, la fuente de naranjas y así sucesivamente.



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Diseños llenos de color: a veces me atrae realizarlos para la Z Q. Otras , algo más expresionista, como una toma de Metrópolis y las letras del post en verde.
Se trata de considerar al blog como un todo. Pienso que si hay herramientas para variarlo, y eso me agrada, ¿por qué no hacerlo?. Si amplio mis recursos para realizar diseños, seguiré experimentando. En realidad lo que hago es bastante simple. Son ideas espontáneas con el color y las imágenes. Me gustaría llegar a una sensación aerodinámica. Un plus cambiante.


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También me gusta Helen Mirren en una serie en la que es una detective con un humor hardcore.
Y las series de Animatrix, plásticas y futuristas.


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El twiter me resulta como un bosquejo, por eso me gusta que sea breve. Me divierte, relaja u oxigena.
¿A ustedes qué tal les cae?