Todo se ha vuelto verde. El aire verde, la gente con sus caras en gel de hierbas, la pasión como una cosa verde: un cactus, un electroschok y las burbujas que llenan las calles son de un solo color. Monócromo el diseño de la estación subterránea. La ira de un hombre que no se atreve a matarse arroja luces verdes. Únicamente los niños parecen estar a salvo. Han huído. La ciudad está solitaria como si hubieran caído esas bombas que matan gente y dejan intactas las construcciones.
El odio de los que no saben cómo escapar es verde y verde es el planeta. No sé por qué los androides se han salvado. No sé por qué yo estoy muriendo. Tengo que salvarme y subir al tren.
Antes de que todos sucumban quiero ver el mar.
