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16/10/2007

los artistas también matan

martín corría como si lo persiguiera freddy krueger.

cuchillo afilado en la casaca, listo para matar martín llegó al sótano donde estaba su padre, el borracho más visceral del barrio.

martín con su premio de narrativa y sus cd's de wagner en los bolsillos, destrozó el cráneo de su padre una noche de invierno sin el menor remordimiento.

la sombra del calcinado nunca más le acosó.

15/10/2007

pátina opaca

me parezco a mi madre a quien nunca conocí.
me hablaron de su delgadez, su distancia para cargar a sus hijas, porque éramos dos bebés que ella amamantaba con cansancio. yo era la menor, la llorona que se sujetaba de su regazo como si temiera caer al abismo.


yo era la bebé que respiraba hondo al final de la pendiente.

mamá (es la primera vez que le llamo mamá, siempre la he llamado mi madre) un día dejó a mi hermana mayor en manos de una mujer que no podía tener hijos y que era una cantante de mulizas y huaynos. otro día me dejó a mí en las manos de mi abuelo que según mi padre no era mi abuelo, porque él no era mi padre y yo no era su hija. así fue siempre: la identidad de mi padre era incierta.
mi madre no era una puta, si no todo lo contrario, era tímida, bastante delgadita y tenía unos ojazos grandes grandes. cuentan tantas historias sobre ella que no sé qué pensar, si acaso realmente se fue a colombia y se casó con un aventurero que extrañamente nunca la abandonó o si desapareció entre millones de muchachas anónimas que emigraban del país.

en algunos sueños he visto a mamá llamándome con una voz de chica eterna, gritando que quería contarme por qué se fue lejos y nunca volvió a vernos. entre su cara ovalada con flequillo negro en la frente y la niebla de la ciudad había un tul desgarrrado que nos separaba. estábamos a unos metros de distancia y mamá era cubierta por el blanco tul mientras la neblina se la tragaba y yo me quedaba muda, incapaz de llamarla y de alcanzar su mano.

mamá se convertía en un hilillo de nubes que se elevaban al cielo oscurecido y un sonido indefinible entorpecía mis ganas de decir algo en el sueño, virando con la mochila llena de fotografías de mamá, como si alguien la hubiese enfocado desde el asombro, espiándola en sus gestos íntimos. en silencio había desaparecido después de sus gritos con metálica voz.
al final es lo único que recuerdo, la voz de mamá, llamándome entre la niebla y el tul.
y no quiero que me digan cuánto me parezco a ella, si los que la vieron, apenas sabían quién era, aquella tarde en la que sonaba yesterday en esa cafetería apretando el boleto en su mano, entre maletas y buses cuando me dijo adiós.

zazzzz



saltando en el tiempo





imagen: viñetas de paul pope.

13/10/2007

Disco nocturno



Qué pena que le haya dedicado a Helena, precisamente un post en unos zig zags que me tomaron en la medianoche y me lanzaron a escribir porque sí. Siempre porque sí, esa es mi historia maltrecha: tengo que escribir para no ir al despeñadero.
Vamos, no es un lamento. La exquisitez no es mi faro sí o sí, ni la delicadeza o la belleza a secas.

Sonreír viene a ser como una bandera etérea.
Creo que generar un diálogo verdadero en la blogósfera merece una celebración.

Siempre he creído en los blogs personales. O en los literablogs que se leen sin que de por medio la grandilocuencia sea el signo distintivo.
Creo que soy una inconformista, una pesada, que no tiene muchas cosas que contar aparte de su vida personal, que si viene L, es tiempo de albricias, que Lima es mi ciudad querida con sus mil rostros. Sé que por eso me interesa la ficción. Ya no hay con quién hablar.
Existe el twitter que me gusta mucho y gente como Luc, que escribe allá en Buenos Aires designando páginas y páginas donde me siento a gusto y con ganas de seguir en la virtualidad. Con todo lo que desconozco, lo aprendido en este tiempo, me resulta estimulante a borbotones. Por otra parte si alguien me dijera que escribir mis vivencias personales es como encerrarme en una bola de cristal, me daría cuenta que nunca comprendió nada de lo que escribí o apenas algún post. Tengo un hijo y escribir, me arranca de todo y a la vez me enraiza en medio del remolino de los días y las noches.

No importa si a veces me encarcelo yo misma, después salgo y veo más allá de lo que parecía no me era posible mirar con mayor proyección. Desmenuzo las ideas y arremeto en algún punto, una duda, un desamorado desliz.

Los años de caminatas en grupo y a solas por la ciudad pasaron. Ya no están ellos, mis amigos.

D está enfermo. Bebía prolongadamente cada noche. Se veía tan recio. Ha bajado diez kilos. J se fue a una ciudad oculta de Estados Unidos. W vive en otro departamento del país. Otros amigos están en Europa. J (otro J) viaja y viaja. J, mi amigo más delicado y fuerte estudia arduamente música y dirige un grupo de Teatro. Además es bailarín.

La gente se dispersa después de una guerra. Sí, tengo a la guerra en la mismísima vida, clavada como algo que se ha quedado con todas sus sombras.
¿Y lo que llaman esperanza?

Debe existir otra palabra para expresar lo que no se deja destruir. Además está la vida misma con sus obliteraciones

¡no me digas que uso palabras difíciles!
¡las palabras son para usarlas!

¡brío muchachos, brío! la vida es mucho más que una filmina! Mil filminas y más.

Es posible que yo sea una situacionista a ultranza. Así que a mi manera soy una ermitaña virtual. Lo asumo. Ya no se trata de algo a lo que te ves obligado a ser. Si no que se desarrolla la posibilidad y plaaaf, lo eres.

Al final si este post parece una autodefenestración con visos de comicidad, sea.
Caleidoscopio virtual.







Apunte de Paul Pope.

Zig zags (o de cómo uno escribe sobre algo que no es lo que intentaba escribir)

Para Helena a quien conozco vía blog, por una razón, especialmente: adoro el ritmo sincopado de las palabras.



Este post tiene el propósito de aligerarme, de ponerme en la soportable levedad del ser. De asumir que aunque la profundidad de Kierkegard y las meditaciones de Spinoza son como pastillas sin las que no puedo vivir cada cierto tiempo, existo en una individualidad conectada con otras por millones y millones de moléculas aproximadas mediante las palabras o para decirlo exactamente, vía blogueo.


De rizomas me fui alimentando como tú, querida muchacha. No sé cómo podría denigrarme
masoquistamente en una solemnidad divagadora.


Ah, seré clara: acometer divagaciones que aparentemente no te llevan a ninguna parte es delicioso porque al final sabes que te han guiado hacia ese no-lugar donde el limbo es un pretexto para pasar a otra fase, sabiendo que luego volverás si quieres a aquel no-lugar.


Así que pienso en esas reuniones en las que la gente se expresa en tono de entregar la vida en cada comentario, lo me produce algo extraño, una especie de espinazo en el cuerpo. Es gracioso, no es gracioso, es simplemente bizarro. Así que uno no sabe qué hacer ni qué comentar porque sabes que decepcionarás a quien te mira como diciéndote: ¿qué esperas? ¿qué vas a decir?


Y una que es compleja, mas no solemne mira al techo como si mirara las musarañas.



¿Alguien alguna vez ha visto las musarañas?


Lo que sucede es que no te puedes desprender (ni quieres ) de ese ímpetu que nace de ti cuando escuchas o lees algo profundo, que sabes está construído para ser pensado sin que el objetivo fundamental sea el engolosinamiento individual, esa hoguera de vanidades tan recurrente, en prurito extremado.
¿Ah, sólo que alguien tiraría la primera piedra para decir que está exento de toda vanidad?



Hay días en los que el desencanto con la vida es como un film noir con connotaciones pasolinianas. Nada es esperanzador. Y uno sabe que eso está dilucidado hasta el hartazgo. Con toda esa compacta experiencia de vida en tiempos de guerra, el que ha vivido entre explosiones de bombas cuando caminaba por las calles, no tiene nada de qué ufanarse. No fue
héroe, ni santo o líder.

Alardear se parece a las peores payasadas con mantras escamoteados, antimantras en realidad.


De pronto uno comprende o cree que comprende al personaje Harry Block y se ríe de los arquetipos. Porque enamorarse de alguien que es una demostración palpable de coherencia, dice mucho de uno. Los dogmas, las recetas, los discursos, la barahunda del individuo ejemplar.

De hecho uno se aleja de quien te ha denostado por una cuestión de narcisismo. Asombrosamente Harry Block, no es de los que adrede busca dañar a otros. Cuando he leído reseñas sobre Desmontando a Harry, me he topado con calificativos de orden moral.





Viendo el film me reí mucho, ¡disfruté tremendamente la película! . Ahora tengo clarificado por qué alguien que conozco, detesta a Woody Allen. Simplemente esas entrecortadas expresiones que por ejemplo Harry Block usa para justificarse, le demuestran a X, una pusilanimidad que lo saca de sus casillas. Para X todo es blanco o negro. Y las actitudes de un Harry Block lo dejan impertérritamente tieso de ira.
A mí, naturalmente esta epilepsia moralista de X me aleja de su radio de acción. Y reconozco que en ello hay cierta enigmática trama que delineo en mi trato con hombres cuyo conservadurismo es indetectable fuera de las conversaciones sobre films. Musicalmente se muestran transgresores, filosóficamente brillantes hasta la oscuridad.

La existencia es diversa y quien escribe aquí suele estrellarse con ella en un reloaded inmisericorde. Precisamente por eso escribo y de la pesadez a la ligereza hay matices que solamente el acto de escribir, el cine y la lectura me dan en grandes dosis. Por los matices se persiste, y lo digo pensando en la niña musa a la que veo sin la frecuencia de antes, cuando solía reír con ella y jugar. Cuidar una nena, por ejemplo es un caso. La niña musa tiene dos hermanos, mayores que ella por unos años. A veces debía cuidar a todos y las horas se iban en ese proceso. Además no soy niñera profesional y si cuido a la niña musa es por puro cariño, la verdad. En fin, llegando a este punto, me apeno como una madre nostágica. Y rraaam, miro la pantalla en blanco y negro, en Eurochannel, y veo a unos niños que lloran abrazando a una mujer postrada en una cama. Todos llevan pañuelos en las cabezas y lloran intensamente. Estoy a punto de cambiar de canal y elijo dejar que la película siga.






Pausa ( el blanco y negro del film con banda sonora triste me lleva a la pausa).








Comenzé este post antes de la medianoche y por ratos me levantaba a prepararme mate y a limpiar la vajilla. Como seguía con las ideas en la cabeza, no estaba en pausa. Ahora permanecí sentada y miré el film.





Cambio: la película ha pasado al color. Se ve un paisaje en verde.

Contaba en otro post que actualmente tengo como fondo las voces emitidas en un film que veo entremiradas. La condición es que sea simplemente un film que no me capture, porque si no interrumpo la escritura y adiós post.







Siempre escucho a médicos, mamás y abuelas, decir que el llanto de los niños es normal. Puede ser por hambre, sueño, cansancio y sí es por enfermedad, hay que llevarlos al médico.
Nunca me he acostumbrado al llanto de un niño, aunque he visto lágrimas de nenes engreídos o de niños que fácilmente lloran por cualquier contrariedad.

Y a la vez sé que si los niños no lloraran, serían unos posesos de la desolación.


Uno cuando llora muchas veces es niño.









Apenas llevo una chompa de delgada lana y no siento frío. Defintivamente la primavera llegó.

Espero que el anturio rojo reflorezca y que las tardes de sol en el mirador de aquel Parque donde hace poco estuvimos Luc, A y yo sean próximos clicks hermosos como cuando se aprenden canciones vigorosas que te iluminan hasta los intersticios más marcados, donde te ronda una y otra vez una marea sin fin.






The end del post: dos niños no pueden dormir. Uno sonríe Tienen las cabezas rapadas. Aparece el cielo en rápido primer plano. Contemplan el cielo, de pie. Se ven inocentes y desamparados. Y Luego otra vez el paisaje en verde, ellos, el sonido del viento. Y eso me basta en este instante. Sencillo. El sonido del viento y la densidad de la niebla mientras un tren a lo lejos pasa.




Imagen perteneciente al film Desmontando a Harry, de Woody Allen.

10/10/2007

deluxe

eres vasta como una canción de otoño

llevas niebla en los ojos y nubes, muros derruídos, peregrinaciones

elevada en tu fracaso y en tu pérdida

donde la vorágine de los fugitivos se convierte en una zona irredenta

donde los cuerpos se matan entre sí, tú esperas

y corres solitaria con tu listón rojo

como en las tragicomedias sin el espíritu de los mansos en ti

solamente esperas y no esperas la puesta de sol ni la flor con rocío

sales en medio de la noche extrema sin ángel de la guarda

y saltas

y caes

y mueres

en el asfalto la mancha roja brilla

todo brilla

09/10/2007

postales (3)


la princesa del guisante dibujada cuando la noche entraba a su cabeza me enviaba señales telepáticas mientras yo veía en la tevé a un cuervo revoloteando sobre el cadáver de un anciano malvado.
dibujaban a la princesa y del cielo goteaba una llovizna que me recordaba a ti y a tu afición por las zanahorias frescas. de la masmédula y la seda de tu tacto me acordaba también hasta que supe que la princesa se había dormido profundamente y que su enamorado, el astronauta adolescente la extrañaba entre cables e instrumentos de exploración espacial.

el guisante relucía en una esquina florida de aquella habitación, al margen de los sueños de la princesa y la dibujante atisbaba cómo de los párpados cerrados salían destellos rojizos enredándose entre las pestañas de la muchacha dormida. era algo tan bello como una constelación o el paso de un cometa en una noche de verano.

aún me pregunto por qué la delicada pintora guardó el color que la princesa protegía en sus canciones ocultas, como si de eso dependiera que el astronauta regresara hacia ella, indemne de aquella lejana galaxia donde los guisantes no existen. sólo sé que las señales telepáticas que recibí, me llenan de fuerzas, y que en las madrugadas me basta escribir mirando postales como la que dibujó la mujer en su reino. oh sí, ver la postal en la que la princesa del guisante piensa antes de dormir, melancólica como una flor transparente en un invernadero.






imagen tomada de
aquí.

08/10/2007

epidérmicamente virtual


"...no somos nada, sólo somos sueños y huesos.."

camille, personaje de nueve historias, cortos cinematográficos de rodrigo garcía.

"no soy de los que se retiran, me aislo pero no me retiro"

inspector morse, personaje de serie televisiva.



he tenido un día que podría archivar como uno de los más sísmicos emocionalmente. y como este es mi espacio personal de cara a la virtualidad, lo que puede sonar abstracto mas no lo es, quiero desfogarme escribiendo porque sí.

no soy estratega para comunicarme, es decir no calculo qué puedo decir o qué no. quizás por eso también admiro el ajedrez como juego aventura con pulsaciones tácticas y estratégicas, quizás por eso también necesito escribir. lo que yo exprese no va por la nota eminentemente narcisista, sin negar que exponerse públicamente sea en sí una manifestación del ego. del ego insurrecto porque no creo en la salvación por terapias de ningún tipo. en esencia no creo en ninguna salvación. eso puede interesarle a otros que lean este post en el sentido de creerlo muy subrepticiamente y no admitir que al fondo de lo más íntimo de la subjetividad propia, está el descreimiento en los roles, la sociedad, los plus elitistas actos, en fin... no quiero ser demasiado explícita. que cada uno comprenda lo que de la manera más franca tenga interés en comprender.

ah, lo que sucede, es que no tener fé en nada, ni siquiera en el ser humano, no significa que reniege de la condición humana, hay una proximidad con otros seres, hay vida, hay movimiento, hay afectos, hay lux.

por eso no es justificable desentenderse de las transformaciones que vía desplazamientos corporales y mentales se expanden. no se trata de progreso: para mí estar en el mundo con la insatisfacción y la fuerza para acometer actos liberadores que podrían ser motivo para que un místico lanze hurras por la bondad humana es el leiv motiv de existir.
te mueves por necesidades, impulsos, por no estar en la inanición existencial. es sencillo y difícil.
quisiera moverme fundamentalmente para que se destruyan los mitos oscuros acerca de la muerte o para que no haya tanta polarización entre individuos. eso exige mucha energía y de alguna manera percibo que en mi campo (desestructurado por etapas) las posibilidades surgen básicamente por evitar la destrucción de un paisaje de existencia que sea algo más que una sucesión de encuadres repetitivos. ja, lo veo contradictorio, mas no un hecho predeterminado irremisiblemente.



pausa: tengo que limpiar la hojarasca. en este paisaje hay mala hierba.




así que creo en los proyectos encaminados por gente de acción que canaliza sus rizomas, sus movidas viscerales, serenas, beligerantes, moleculares en pos de cambios. cambios y más cambios.

ah, sólo que necesito despejar mi propia experiencia hasta donde sea posible. lo que tengo clarísimo es que en la virtualidad no es posible enviarse mensajes libres de interferencias. en este punto, encuentro que la soledad no tiene que ser conjurada vía blogs. la soledad está más allá de todo, más allá de uno mismo y no creo que ésta sea una frase cliché. en ello se me han ido más de dos años blogueando. y sí, sé que es cierto que en la comunicación directa, los dislates interpretativos de actos, son también entendidos confusamente.
al llegar a esta reflexión, pienso en mi amiga l, quien cuenta con una vida armoniosa: ella ha forjado su vida entre dos, entre ella y m. vive en medio de otras coordenadas sociales y económicas. cuando pienso en ella quisiera chatear sólo con ella. y el bólido tiempo nos limita a ambas. ella vive una vida vertiginosa y ese ritmo de existencia es su sello de identidad. cuando viaja con m, experimenta la hermosa lentitud de los días. frente a un monolito o un templo, o a la orilla de un río de la india.





marx y sucedáneos ya hablaron de la plusvalía, el capital, la familia, la propiedad privada en sus orígenes y después otros pensadores han ampliado y nutrido la crítica a las estructuras sociales. y las connotaciones de la caída del muro de berlín en europa, los movimentos de contrarrespuestas en américa latina, las ejecuciones sumarias de al-qaeda, irán, los talibanes alucinados y calmados, etc (sin que el etc, sea para frivolizar lo que ocurren en el mundo), son como marcos de realidades alucinantes que ni los esotéricos más dedicados a toda esa nota ocultista pueden disimular para ser escuchados por quienes ven más allá de esa parafernalia subterránea, delirante, casi ¿casi? procaz.



así que uno se lanza a bloguear en medio de todo, no sintiéndose parte de ninguna élite, de ninguna comunidad, no porque evite socializar con sus virtuales congéneres. simplemente, no todo es como uno lo desearía, y el camino virtual tiene sus obstáculos, dependiendo de cómo sea tu naturaleza, tu albedrío, tu desolación y tus alegrías.

si negara que este tiempo de blogueo -dos años contando la experiencia en el puerto- me ha dotado de todo aquello que no hubiera obtenido si no escribiera y lo arrojara como quien lanza una botella con mensaje en el océano virtual, si negara que eso me ha complejizado más y que es mejor complejizarse a volverse un ser volcado a la cotidianidad, me engañaría hasta el tuétano del alma. todo por una autodestrucción jodida.

mi vida no podría ser rotulada como interesante desde una perspectiva simplista. y que suene pretencioso decirlo no me importa. no sé por qué se suele condenar a los que pretenden algo. ¿ese algo debe ser significativo, para que pretender sea algo mal visto?

a veces creo que sería muy fácil, comunicarse con otros virtualmente. pasé por esa experiencia fugazmente en una de esas vivencias platónicas (episodio alleniano) y después dejé el messenger. luego observé unos chateos en la red de gente que competía por decir lo más interesante. chateos vedados para mí, creo que no he encontrado el salón del chat ideal. ese es el quid: no hay nada ideal. ¡dioses, no lo hay!.

una lectura de sloterdijk con copa de vino es una de las glorias, bastante dosificada para mí, por cierto. considerando que soy una adicta a la virtualidad en la línea fronteriza. un día escribes sobre lo vivificante que fue tu día y en menos de 24 horas cuentas que tuviste un día muy duro. plum.

e incluso ese plum que a una le da la gana de lanzar al vacío virtual, es de una y nada más que de una. o esas son las ilusiones de la virtualidad. creérsela, sin apostar por nada. creérsela y sentirse ridículamente bien. y una piensa que hay ridiculeces necesarias. y una es ridícula de hecho y sin nada más que su soledad y su sinceridad se lanza a este cybermundo, porque no soy de los que se retiran. me aislo. no me retiro.

y en un gesto fílmico, salto a otra dimensión.






imágenes: carteles polacos de cine.

06/10/2007

Dormir cuando la gente se levanta

Luego de mi experimental post con música para darle la atmósfera de inframundo, he pasado un día vertiginoso, tanto que ya estoy al borde del amanecer y eso no me quita fuerzas para dejar unas líneas.
(Nadie me presiona para escribir: quiero hacerlo).

Octubre.
Octubre es mi mes. Tiene un significado lleno de retroclicks de memoria y de pinturas a modo de trazos, bosquejos y después vienen los recuentos. Una se pone a contarse sucesos y de pronto se siente cansada por las conversaciones circulares. El círculo vicioso en la palestra. Creo que me voy muriendo de a poquitos, ridículamente lo creo por un instante. La vitalidad, el ojo del tiempo y en fin, mucho más se me cuelan por lo que he roto sin darme cuenta.
Tocar arena tibia en la orilla del mar me vendría sensacional.

Un columpio: querría estar en este momento en un columpio. Y verte padre, con tu sacón elegante y tu mirada bondadosa.

Cuando leo posts sobre las familias, sean como sean, llenos de resentimiento, hilaridad, desolación, o de nada, -sí, de algo que es nada- me entiendo un poco más. Una necesita comprenderse para comprender a los demás. Te lo dice un sacerdote, un conferencista o agitador de los manuales de autoayuda. Te lo dice, al final, cualquiera. Yo también te lo digo. O me lo digo. Y veo a estas horas, cuando se ha terminado la madrugada, mi cerebro sin nada rutilante. Mi cabeza está encendida de palabras desordenadas. Quiero café, quiero bailar (y tengo un poco de sueño), quiero salir de los círculos viciosos. Me alejo.

Lydia Lunch canta cuando ha amanecido.

05/10/2007

Fiodora buscando a Freddy Krueger




Fiodora era la piromaníaca que emulaba a sus padres desde que tuvo uso de razón.

Un día supo que ellos habían quemado vivo a Freddy Krueger, el asesino de niños más cruel de todos los tiempos. Ese día ya no volvió a ser la chica de la balada azul.

Navajazo en las venas, tijeras en las manos, uñascuchillos, Freddy Krueger con su cara quemada hacía la pesadilla, el túnel infinito, el infierno que ni el Bosco pintó.

Fiodora huía del fuego, corría como un insomne que tiene un arma desconocida. Hasta que se detuvo mirando cara a cara al asesino. Chorro rojo en el aire.

Fiodora persiguió a Freddy Krueger en la secreta masmédula de los tiempos. Saltó a otra dimensión porque era capaz de hacer lo que otros no: desafiaba el terror con su vida.

Freddy Krueger se esconde en un subterráneo sepultado en tiempos postatómicos. Espera a Fiodora. Y maldice sin cesar en su soledad de fantasma maldito.

¿Alguna vez viste a Freddy Krueger?
No sueñes con él, prepara tu ruta nocturna, tu escape.

"Uno, dos, canta a viva voz
Tres, cuatro, el hombre del saco
cinco, seis, dice lo que ve
Siete, ocho, cómete un bizcocho
Nueve, diez, ¿dónde está Fred?"


¡Fiodora! Fiodora escucho la voz del calcinado y estamos solas.