Cúspide de la ventura: no soy culpable de nada.
Realidad alterna: soy culpable de saber cómo no ser culpable.
En realidad quisiera ser pura. La pureza elimina toda turbiedad.
Quisiera ser Phoebe*
no es verdad, ¿lo creíste?. Quisiera ser Phoebe, solamente unas horas y después ser AS por otras horas más. La temporalidad y el despojo fugaz.
Estar en otro cuerpo. Ser otra individualidad. Es el raye de la imaginación: tramar imaginariamente, transformarse en otro.
Si fuera posible. Es que sí sería posible. ¿Lo crees?
Luego volvería a mi condición de ojerosa que oye a Regina Spektor para olvidarme que no puedo bailar en otra casa ni pasear en estos días y no sé hasta cuándo estaré en este ritmo que no es frenético e impredecible. Ah, es una arritmia, una descolocación y una imposición aceptada.
El coro de los demonios se hace la vista gorda para no molestarme.
Eso también es mentira. Los demonios aún no vienen.
Esta imprecación parece una imprecisa e inútil protesta, con su cuota de melancolía al ras de la coladera cotidiana.
Absurdamente las palabras se fagocitan entre sí. No entiendo qué quieres decirme, no entiendes
qué quiero decirte.
Habrá que dotarnos de máquinas distintas: el horizonte se pone en rojo y llueven las preguntas.
*
En la tarde mientras almorzaba un buffet en un supermercado, vi en la televisión un anuncio sobre amarres para el amor. Pensé que eso no es ni Kitsch, porque es la tontería multiplicada o una loa a ese amor de trampas, parloteos, muñecones con agujas clavadas, utilería payesesca, demencia devaluada.
Imagínate idiotizada, idiotizado con esos brebajes, babeando por alguien que no te gusta ni para dejarte tocar una oreja. O si te gusta, te atrae como en las telenovelas y eres el que hace sufrir al otro, porque no le amas. Ese es el quid del drama. No le amas: suena a contrapunto, tra la la laaaá, de tragedia.
Ah, babear por alguien. Nadie tendría que babear por nadie. Así que acometido el agravio, después de un tiempo, plaaaf, el hechizo se termina y la escena se torna una perpetua toma de terror.
Qué patético. Alisten las maletas y váyanse muy, muy lejos. Sin culpa.
*
Cuando vi esta noche a Gustavo Gutiérrez hablando de Guamán Poma de Ayala y Bartolomé de las Casas, en el pecho se me agolpó una emoción vinculada a las primeras contradicciones vividas: quería tener fé y no la tenía. La Teología de la Liberación fue una guía para que la movida anticlerical no me tomara por asalto. Nietzsche no llegó a hacerme aborrecer a las creencias católicas. El hombre dinamita se instaló en mi vida y el trailer de lo vivido se salió del encuadre.
*
Estudié en un colegio de monjas, mi padre fue religioso y me inculcó la necesidad de tener a la fé como una respuesta de la gracia divina.
Durante años sufrí por carecer de esa fé.
Sin culpa hoy todo eso está lejano. Me es ajeno.
¿ Ustedes tienen fé en llegar a un cielo?
*
Si fuera Phoebe, tendría posiblemente fé en los paraísos artificiales.
Y no soy Phoebe ni AS. Soy Rain, también soy Virginia M. T.
Hola.
*
Si acaso la mente está fracturada, uno no se quiere nada o poco. Es una situación miserable. La he visto.
Yo no querría ser miss mundo ni jamás Paulina Rubio o la chica esplendorosa con la que sueñan todos o la mayoría de los hombres.
Yo quisiera ser por unas horas Phoebe y por otras AS. Y luego ser yo otra vez, sí, con la delgadez y la ausencia de lo que seduce a simple vista. Yo querría ser yo ¿y tú quién querrías ser?.
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*Phoebe, personaje de la novela "El guardián entre el centeno" de Jerome David Salinger.
